El pájaro jardinero es una de las especies más curiosas del reino animal. Para conquistar a su pareja construye una casa y la decora con flores, hojas, piedras, plumas y hasta objetos creados por los seres humanos. Según observaron los científicos, cuanto más elaborada sea su creación, mayores serán sus posibilidades de reproducirse.
Originario de Australia y Nueva Guinea, cada macho desarrolla un estilo propio y dedica buena parte de su tiempo a perfeccionar una estructura que no utilizará para vivir ni para criar a sus pichones, sino exclusivamente para impresionar a las hembras.
Cómo es la "casa" que construye el pájaro jardinero
La estructura recibe el nombre de emparrado o pérgola y puede adoptar distintas formas según la especie. Algunas son simples círculos de tierra limpia rodeados de ramas, mientras que otras parecen pequeños pasillos o chozas construidas cuidadosamente con palos y hojas.
Una vez terminada la obra, comienza la decoración. El macho sale a recolectar todo tipo de objetos que considera atractivos: flores, frutos, caracoles, hojas, plumas, piedras y también elementos de origen humano como tapitas de botellas, trozos de vidrio o pequeños plásticos de colores.
Una de las especies más conocidas, el pergolero satinado (Ptilonorhynchus violaceus), desarrolló una marcada preferencia por el color azul. Siempre que puede reúne objetos de ese tono y los distribuye cuidadosamente alrededor del emparrado. Los investigadores comprobaron que cada elemento ocupa un lugar específico y que, si alguien mueve una pieza, el ave vuelve a colocarla exactamente donde estaba.
No existen dos construcciones iguales. Cada macho desarrolla una decoración diferente que refleja tanto su capacidad para conseguir objetos poco comunes como su habilidad para organizarlos. Incluso se registraron casos de ejemplares que roban adornos de los emparrados de otros machos para mejorar el suyo y aumentar sus posibilidades de éxito.
Cuando llega la época reproductiva, las hembras recorren varios emparrados antes de elegir. Observan la calidad de la construcción, la limpieza del lugar, la disposición de los objetos y la danza que realiza el propietario durante el cortejo. Los machos con las mejores exhibiciones suelen conseguir varias parejas, mientras que otros no logran reproducirse.
Este comportamiento es estudiado por los científicos desde hace décadas. Todos los estudios coinciden en que el pájaro jardinero es uno de los ejemplos más sofisticados de selección sexual del reino animal.
