La reciente detención de Marianela Palmero, pareja de Claudio Barrelier, desencadenó una serie de nuevos movimientos en la causa por el femicidio de Agostina Vega en Córdoba. La Justicia provincial ahora centra su atención en los inquilinos de la casa de la calle Juan del Campillo 878, donde habría ocurrido el crimen que conmocionó al país.
En el momento del hecho, además de los protagonistas principales, en la propiedad se encontraban cinco personas: Palmero, su hija de 11 años y tres inquilinos identificados en el expediente como Matías, Lucas y Ludmila.
La presión sobre estos testigos creció con las declaraciones de la abogada querellante representante del padre, Fernanda Alaniz, quien sostuvo que es necesario que la fiscalía revise el estatus legal de quienes convivían en lo que denominó un "aguantadero real".
Para la letrada, los inquilinos deberían dejar de ser considerados simples testigos y pasar a ser investigados como posibles sospechosos de encubrimiento. La querella sostiene que, si un grito fue escuchado desde la calle, es imposible que pasara inadvertido dentro de la casa.
"Es lógicamente imposible que nadie haya escuchado nada. Todos pasaron por ahí una, dos o tres veces", afirmó Alaniz en recientes declaraciones a la prensa. Esta lógica busca que los tres inquilinos respondan ante la Justicia por su presunta participación en las maniobras de ocultamiento del crimen.
La descripción de la propiedad como un "aguantadero"
La descripción de la propiedad como un "aguantadero" no es casual. Según trascendió, varios de los residentes tenían historiales complejos o conexiones con el delito, lo que sugiere que no se trataría de una convivencia azarosa sino de un grupo compacto que podría haber actuado en conjunto para proteger a Barrelier.
Ante esto, la querella pretende que todos los habitantes de la vivienda respondan ante la Justicia y no descartan que puedan surgir nuevas imputaciones por encubrimiento en las próximas horas. La sospecha es que el entorno de Barrelier pudo haber colaborado de alguna forma en la limpieza o el ocultamiento de las evidencias del femicidio.
El fiscal Raúl Garzón ya cuenta con pruebas de que la escena del crimen fue lavada meticulosamente. Pese a este esfuerzo, el uso de luminol permitió detectar restos de sangre en un pequeño baño y en un freezer, un hallazgo que refuerza la idea de una logística compartida para borrar evidencias.
Ahora, la Justicia busca determinar si Matías, Lucas o Ludmila participaron activamente en estas maniobras o si su silencio fue parte de un acuerdo de protección hacia el principal acusado.
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Los detenidos y el avance de la investigación
Hasta el momento, Claudio Barrelier, Marianela Palmero, Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani son los cuatro detenidos en la causa que entra en una etapa de definiciones. Barrelier está imputado por homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causae y femicidio, mientras que los otros tres son investigados por su presunto rol en el encubrimiento del crimen de Agostina.
La reciente detención de Palmero, pareja del principal acusado, sumó una nueva pieza al rompecabezas judicial y abrió la puerta a nuevas líneas de investigación.
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El testimonio de los habitantes de la vivienda será crucial para determinar si hubo más manos implicadas en el horror que sacudió a la provincia de Córdoba. La fiscalía continúa analizando todo el material incorporado al expediente, incluyendo las pericias en la vivienda y los testimonios recabados, mientras la querella insiste en que se investigue a fondo el rol de cada persona que estuvo en la casa la noche del crimen.
La causa por el femicidio de Agostina Vega sigue sumando capítulos y la Justicia no descarta que puedan surgir nuevas detenciones en el marco de una investigación que busca esclarecer por completo lo ocurrido aquella trágica noche en barrio Cofico.
