Un episodio insólito y cargado de tensión se registró en las últimas horas cuando un llamado a la comisaría para denunciar disturbios en un hotel alojamiento de Perú derivó en un escándalo que tuvo como protagonistas a efectivos policiales fuera de servicio. La intervención, que en principio respondía a una queja por ruidos y desorden, terminó exponiendo una situación interna que rápidamente tomó dimensión pública.
Cómo fue el escándalo policial en el hotel alojamiento
Según trascendió, todo comenzó cuando dos agentes mujeres y un oficial se reunieron luego de su jornada laboral para compartir una salida. La noche continuó en un albergue transitorio, donde la situación derivó en discusiones, gritos y rotura de botellas que alertaron al personal del establecimiento, que decidió dar aviso a la policía ante el descontrol.
Cuando los móviles llegaron al lugar, la sorpresa fue mayor, las personas involucradas también pertenecían a la fuerza. En medio de corridas por los pasillos y un clima de fuerte tensión, una de las mujeres intentó retirarse del lugar mientras los efectivos intentaban ordenar la situación.
El momento más impactante ocurrió cuando uno de los oficiales que intervino reconoció entre los implicados a su propia esposa, también integrante de la policía. Según se informó, la mujer fue demorada por alterar el orden público, en un procedimiento que dejó expuesta una trama personal que se mezcló con lo institucional.
El hecho generó revuelo tanto dentro como fuera de la fuerza, no solo por el contenido del conflicto sino por las derivaciones disciplinarias que podría tener. Mientras se analizan responsabilidades y posibles sanciones administrativas, el episodio volvió a poner el foco en la conducta de funcionarios públicos fuera de servicio.
