Quien alguna vez asistió a la Facultad de Filosofía y Letras sabe que no se trata de una simple sede de la Universidad de Buenos Aires. Sus paredes afichadas, palomas caminando por las aulas, estudiantes alrededor del famoso "pino" y fuerte actividad política, entre tantas otras singularidades, convierten a esta casa de estudios en un lugar único. Sin embargo, hay un detalle que pocos saben: durante más de medio siglo, fue una fábrica de cigarrillos.
La historia del predio se remonta a 1926, cuando la Compañía Nacional de Tabaco instaló allí una de sus fábricas más importantes. La empresa había nacido en 1912 por decreto del presidente Roque Sáenz Peña, y al año siguiente selló un acuerdo con la British American Tobacco (BAT) para importar tabaco británico y lanzar los cigarrillos Pour la Noblesse, que rápidamente se convirtieron en un éxito comercial.
En 1930, un decreto del gobierno del general Agustín P. Justo prohibió el uso de la palabra "Nacional" en el nombre de las empresas, así que en 1933 la compañía pasó a llamarse Compañía Nobleza de Tabaco. Años después, en 1977, se fusionó con la firma Piccardo para formar Nobleza Piccardo, con la BAT como controlante mayoritaria. Durante décadas, cientos de trabajadores y varias máquinas funcionaron en el predio de Puán, picando tabaco y armando cigarrillos a diario.
Ese pasado industrial quedó registrado en el cine, y es que la fábrica de Puán fue locación de Para vestir santos, una película de 1955 dirigida por Leopoldo Torre Nilsson y protagonizada por Tita Merello, quien es una de las obreras.
De fábrica a facultad: cómo fue el cambio
El traspaso del edificio a la UBA se dio recién en la segunda mitad del siglo XX. El cambio se produjo luego de que la Facultad de Filosofía y Letras se desprendiera de las carreras de Psicología y Ciencias Sociales, que pasaron a conformar facultades propias en 1975, lo que dejó a Filosofía con la necesidad de una sede definitiva después de años de funcionar repartida entre distintos edificios de la Universidad. Fue entonces cuando recibió el predio de la exfábrica, que había sido diseñado originalmente por el arquitecto Santiago Mayaud-Maisonneuve.
El pasado industrial del edificio también dejó su huella en la arquitectura. La estructura conserva rasgos poco convencionales para una facultad, como un gran patio central, techos bajos y una planta amplia y horizontal. Pero la construcción que se destaca por sobre el resto es la escalera central que conecta el patio con los pisos superiores, conocida entre los estudiantes como "el Rulo", y por la que cientos de estos transitan a diario.
