La dependencia al celular es un problema que preocupa cada vez más a los profesionales de la salud. Este fenómeno fue diagnosticado como nomobia y la ansiedad, estrés y dificultades para concentrarse son algunas de las consecuencias que trae aparejado.
El celular forma parte de la vida cotidiana de las personas, ya no tanto como teléfono, sino como dispositivo con múltiples funciones. En este contexto, un análisis publicado en la revista científica BMC Psychiatry, relevó que cerca de uno de cada cuatro adultos presenta niveles elevados de nomofobia. Esta cifra refleja el crecimiento de la dependencia hacia los dispositivos móviles y el impacto que la hiperconectividad puede tener sobre la salud y el bienestar.
Se utiliza para trabajar, estudiar, comunicarse, realizar trámites, comprar, informarse y entretenerse. Esta dependencia en diferentes ámbitos de la vida trae consecuencias, y al respecto la Lic. Maria Eugenia Cisneros, Psicóloga del CMC de Salta de Boreal Salud (MP 1156), explica: "La tecnología forma parte de la vida cotidiana y aporta innumerables beneficios. El problema aparece cuando la necesidad de estar conectado genera ansiedad, interfiere con las actividades diarias o provoca malestar cada vez que el teléfono no está al alcance. En esos casos, la relación con el dispositivo deja de ser saludable".
Cuáles son los síntomas de la nomofobia
Los especialistas sostienen que la nomofobia suele instalarse de manera progresiva y, en muchos casos, pasa inadvertida porque determinadas conductas se naturalizaron con el uso cotidiano de la tecnología. Sin embargo, existen algunas señales que pueden indicar que la relación con el celular dejó de ser saludable y que la dependencia comienza a afectar el bienestar y las actividades diarias:
- Revisar el celular de manera compulsiva: mirar la pantalla cada pocos minutos, incluso cuando no hay llamadas, mensajes o notificaciones, puede ser una de las primeras manifestaciones de dependencia.
- Sentir ansiedad cuando el teléfono no está cerca: olvidar el celular en casa, quedarse sin batería o perder la conexión a internet puede generar preocupación, irritabilidad o una sensación de inseguridad desproporcionada.
- Interrumpir actividades para mirar la pantalla: pausar conversaciones, reuniones, comidas familiares o tareas laborales para revisar el teléfono de manera repetitiva es otra conducta frecuente entre quienes desarrollan una dependencia digital.
- Necesitar estar siempre disponible: responder mensajes de inmediato, revisar constantemente las redes sociales o sentir que no es posible desconectarse por miedo a perder información importante también son comportamientos característicos.
- Tener dificultades para concentrarse sin el celular: la necesidad permanente de consultar el dispositivo reduce la capacidad de mantener la atención durante períodos prolongados y favorece la distracción, afectando el rendimiento laboral, académico y las actividades cotidianas.
