Horror en Córdoba: buscan a dos hermanas que fueron asesinadas por su familia

Dos mujeres están desaparecidas hace diez días. Nadie hizo la denuncia. De casualidad, dos jóvenes confesaron que las mataron. Los detenidos serían hijos o sobrinos de las víctimas, quienes habrían sido abusadas por su propio padre, un hombre que murió meses atrás. Los vecinos también hablan de satanismo.

03 de octubre, 2022 | 19.36

Desde el domingo a última hora, dos hermanas de alrededor de 50 años de edad, Sara y Esther Castro son buscadas muertas en una casa de calle Oscar Cabalén al 6.200 de barrio Autódromo, en la zona noroeste de esta Capital, y desde este lunes, la búsqueda se centró en un aljibe de alrededor de 60 metros de profundidad. Las dos mujeres están desaparecidas desde hace unos diez días, pero nadie denunció su ausencia. El crimen apareció de casualidad, cuando el domingo por la tarde, una chica de 17 años confesó que las mujeres habían sido asesinadas.

Esta historia de horror, desconocida por vecinos del barrio Autódromo, por la Policía y por la Justicia surgió cuando en el camino de las Altas Cumbres, automovilistas denunciaron a la
Policía que cerca del parador de Copina –a 60 kilómetros al oeste de la Capital-, había una columna de humo y podría tratarse de un incendio de campo.

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Los policías de la Caminera llegaron al lugar y encontraron una fogata que había sido utilizada recientemente por personas, no se trataba de un fuego intencional ni accidental. A los pocos kilómetros, los mismos policías encontraron a dos hombres mayores de edad, de entre 20 y 30 años, que caminaban por la banquina, acompañados por cuatro menores, la
chica de 17 años, un chico de 12, otro de seis y una beba de un año de edad.

Las vestimentas, los bolsos, y el estado general del grupo llamaron la atención de los agentes. Al ser interrogados, los hombres respondieron que iban de vacaciones a Traslasierras –“estamos yendo a Mina Clavero”, dijeron-, pero que al llegar a Copina, el taxista que los trasladaba les cambió la tarifa y por eso siguieron a pie.

Los policías subieron a los seis a sus vehículos y los trasladaron hasta la Comisaría de Icho Cruz, cerca de Villa Carlos Paz. En la sede policial, los hombres se identificaron como Ismael y Esteban Castro –serían primos, pero también pueden ser hermanos o tío y sobrino-, y declararon que vivían en barrio Autódromo. Los oficiales de Icho Cruz les pidieron algún contacto para que los retire, y los Castro dieron un número de celular de una de las mujeres desaparecidas, pero el teléfono siempre estuvo apagado y los agentes nunca supieron que estaban ante un doble homicidio.

Finalmente, cerca de una hora después los policías pudieron hablar con otro familiar de Ismael y Esteban Castro. Ese hombre, que sería tío de los jóvenes, viajó hasta Icho Cruz y los llevó nuevamente hacia barrio Autódromo. Hasta ese momento, nadie sospechaba lo que vendría después.

La confesión

Al llegar a Córdoba, el tío les dijo a los hombres que antes de viajar a buscarlos, había pasado por la casa de Esther y Sara y no las encontró. Les dijo también, que las había llamado y nadie contestó. Y al preguntarles a los vecinos, le respondieron que hace varios días que no las veían y que habían visto “a los pibes que se iban con bolsos”.

Fue ahí, en la casa de barrio Autódromo, que la chica de 17 años no soportó y le contó al hombre que las mujeres habían sido asesinadas a balazos. Los sobrinos le confirmaron el crimen. El familiar de las mujeres desaparecidas y de los jóvenes y niños rescatados fue a la sede de la Unidad Judicial 3 y declaró lo que acababa de escuchar. Minutos después, por orden de la fiscal de Violencia Familiar, Andrea Martin, policías allanaron la vivienda de barrio Autódromo y detuvieron a los sospechosos.

La adolescente de 17 años les detalló a los investigadores que Esteban e Ismael habían discutido con Sara y Esther la noche del sábado 24 de septiembre y que las habían asesinado a balazos. También habló del uso de armas blancas como machetes.

Los dos Castro confirmaron los dichos de la chica y ampliaron la confesión: las mujeres desaparecidas, presuntamente madre y tía de los detenidos, fueron tiradas a un aljibe en desuso que servía de basurero familiar. Los dos jóvenes fueron imputados por los delitos de homicidio calificado y homicidio en concurso real. La chica de 17 años, no fue imputada por homicidio, está acusada de encubrimiento agravado y se encuentra demorada.

El domingo por la tarde/noche, los efectivos de la Policía Judicial de Córdoba dependiente del Ministerio Público Fiscal y agentes del Departamento Unidades de Alto Riesgo (DUAR) de la Policía de Córdoba comenzaron a rastrillar la casa de Oscar Cabalén al 6.200 y luego de la confesión de los detenidos se decidió que esta mañana comenzara a buscarse los cuerpos en ese pozo abandonado que oficia de aljibe y tiene entre 50 y 60 metros de profundidad.

Satanismo y abusos sexuales

Los vecinos declararon a la Justicia y a los medios que en esa vivienda llegaron a vivir unas diez personas y que “son gente rara”. También contaron que el padre de las mujeres desaparecidas y presuntamente asesinadas, había muerto hace siete meses y que “lo que se dice es que abusó de sus hijas” (Sara y Esther), quienes quedaron embarazadas, y años después abusó sexualmente “de sus nietas”.

Por esa razón no se sabe el parentesco de los Castro con las víctimas; y si entre ellos son hermanos, primos, sobrinos y el parentesco con los menores con quienes fueron hallados en Traslasierras.

Otro vecino confió a El Destape que “se hablaba que hacían magia negra y ceremonias con crucifijos y velas”. Y una vecina señaló que “una de las mujeres era normal, la otra parecía que no. La que era más normal, trabajaba y mantenía a la familia, que era muy grande, eran más de 10 personas, entre chicos y grandes. Me llamó la atención la cantidad de niños que había, parecían una secta, siempre con la casa cerrada, el hombre, que murió hace unos meses, era violento, contestaba mal; pero conmigo era educado”, señaló la mujer a El Destape.

Otra mujer confirmó a los medios que “los chicos no iban a la escuela, no tenían amiguitos, no tenían vida social. Eran raros, como una secta”. Este mediodía de uno de los pozos que fueron rastrillados con perros de la división Canes, se secuestraron algunas herramientas, como machetes y palas que habían sido arrojados dentro. El hueco no es tan profundo como el aljibe que está siendo inspeccionado por los agentes del DUAR, y donde buscan a las víctimas. Hasta esta tarde, los cuerpos de las mujeres no habían sido hallados. 

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