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Cordillera del Tigre: hallan en Mendoza un geoglifo a más de 3.000 metros de altura

Hallaron en la Cordillera del Tigre, Mendoza, un sitio arqueológico que podría haber funcionado como centro ceremonial durante la expansión incaica.

03 de octubre, 2026 | 17.32
Hallazgos

Un equipo de arqueólogos estudia un sitio ubicado a más de 3.000 metros de altura en la Cordillera del Tigre, Mendoza, que podría haber funcionado como un centro ceremonial durante el período prehispánico tardío. El complejo presenta grandes estructuras de piedra que, vistas desde el aire, forman figuras geométricas y círculos de hasta 35 metros de diámetro.

El lugar fue identificado inicialmente por el andinista Gastón Gobbi, quien utilizó imágenes satelitales y herramientas de teledetección para localizar las estructuras. Los primeros intentos de llegar hasta la zona no fueron posibles por la dificultad del terreno y las condiciones climáticas. Finalmente, en febrero de 2026, una expedición logró acceder al sitio después de casi cuatro días de marcha.

El geoglifo sería un indicio de un antiguo centro ceremonial incaico.

El estudio está a cargo de investigadores del IANIGLA-CONICET, entre ellos la arqueóloga Cristina Prieto-Olavarría y Horacio Chiavazza, en el marco del proyecto ArqueoAndes. También participan especialistas de las universidades españolas de Jaén y Zaragoza.

¿Qué encontraron en la Cordillera del Tigre?

A nivel del suelo, el sitio está compuesto por pircas, muros bajos, pasillos de piedra y zanjas parcialmente excavadas. Sin embargo, la disposición de las estructuras se vuelve más clara cuando se observa el lugar desde una imagen satelital o desde una posición elevada. En este sentido, los investigadores identificaron grandes estructuras circulares, de entre 27 y 35 metros de diámetro, conectadas mediante corredores.

También aparecen patrones rectangulares que forman parte de un diseño geométrico más amplio. Es por eso que el equipo analiza la posibilidad de que se trate de un posible geoglifo, ya que la composición general del sitio puede reconocerse principalmente desde el aire.

La ubicación también es uno de los elementos que permitió plantear una posible función ceremonial. El complejo se encuentra en una zona remota de la alta montaña, sin fuentes de agua inmediatas. Además, durante la exploración no se encontraron restos de cerámica, vajilla ni evidencias de desechos de comida en superficie.

Estos datos hacen que los investigadores descarten, por el momento, que se haya tratado de un asentamiento residencial permanente. La principal hipótesis apunta a un uso ceremonial o simbólico, posiblemente vinculado con la expansión incaica en la alta montaña. De todos modos, no se descarta que las estructuras sean anteriores al período incaico.

Uno de los principales objetivos de las próximas campañas será determinar cuándo fueron construidas las estructuras. Para eso se realizarán microanálisis de sedimentos y estudios de vegetación antigua. Los resultados permitirán establecer si el complejo corresponde efectivamente al período incaico o si tiene un origen anterior.

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