Con el calor, muchas veces cuesta hasta pensar en hacer ejercicio. El cuerpo se siente más pesado, el cansancio aparece antes y las ganas no siempre acompañan. Aún así, moverse sigue siendo importante, incluso en verano. No hace falta entrenar fuerte ni transpirar de más, sino que a veces alcanza con una práctica tranquila que ayude a estirar el cuerpo y aflojar tensiones, como el yoga.
El yoga no requiere grandes esfuerzos, se puede practicar en casa y permite regular la intensidad según cómo se sienta el cuerpo ese día. A continuación te compartimos cuatro posturas que son perfectas para hacer los días de calor.
Cuatro posturas de yoga suave para los días de calor
Postura del niño (Balasana)
Es una postura de descanso que permite relajar el cuerpo desde el primer momento. Se realiza arrodillándose en el piso, llevando los glúteos hacia los talones y apoyando el torso sobre los muslos. La frente descansa en el suelo o sobre un almohadón, mientras los brazos pueden quedar extendidos o relajados a los costados. Balasana ayuda a soltar la espalda, los hombros y el cuello, y favorece una respiración profunda y tranquila, ideal para bajar el ritmo en jornadas calurosas.
Gato y vaca (Marjaryasana–Bitilasana)
Esta secuencia suave se practica en cuatro apoyos y consiste en alternar movimientos de la columna acompañados por la respiración. Al inhalar, se abre el pecho y se arquea la espalda; al exhalar, se redondea la columna llevando el mentón hacia el pecho. Es una buena opción para movilizar el cuerpo sin impacto, aliviar rigideces y mejorar la conciencia corporal, sin generar sensación de agobio.
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Perro boca abajo adaptado (Adho Mukha Svanasana)
En verano, esta postura puede hacerse de forma más relajada. Desde cuatro apoyos, se elevan las caderas sin forzar la extensión de las piernas ni de los brazos. No es necesario sostenerla demasiado tiempo: con algunas respiraciones alcanza para estirar la espalda y activar suavemente el cuerpo. Si resulta intensa, se puede apoyar la cabeza o flexionar las rodillas.
Torsión sentada suave
Sentado en el piso, con piernas cruzadas o extendidas, se gira el torso hacia un lado apoyando una mano sobre la rodilla contraria. La torsión debe ser leve, sin forzar. Este movimiento ayuda a liberar tensiones, mejorar la movilidad de la columna y generar una sensación de liviandad. Es una buena postura para cerrar la práctica de manera calma.
