Un ingeniero de la Universidad de Sharjah creó un innovador cilindro antisísmico mecánico relleno de bolas de acero que reduce los daños estructurales en edificios sin usar electricidad. Su patente estadounidense (US12498014B2) ofrece una solución pasiva de bajo costo, fácil mantenimiento e instalación en construcciones existentes.
Se trata de un cilindro hueco relleno de bolas de acero sólido y un eje central equipado con varillas cortas que se extienden hacia afuera. La patente se obtuvo en diciembre de 2025 y fue creada por el profesor de ingeniería civil Moussa Leblouba de la Universidad de Emiratos Árabes.
De esta manera, la ingeniería dio un paso más en soluciones que garanticen la seguridad estructural, sobre todo en regiones sensibles y donde los sismos se registran con frecuencia. Recién en marzo de este año la institución académica difundió la creación, que no solo se propone para ser usada en edificios, sino en sistemas en torres, instalaciones eléctricas y de comunicaciones, vehículos y equipos científicos sensibles, según el sitio Structural Engineer.
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¿Cómo funciona el cilindro con esferas de acero?
En el interior del cilindro hay un eje con varillas cortas que salen hacia los costados, como las ramas de un árbol. Este eje se conecta a la estructura que se quiere proteger: cuando vibra, el eje se mueve hacia adelante y hacia atrás dentro del cilindro, por lo que las varillas empujan a las esferas. La fricción entre ambos parte de la energía que se transforma en calor.
Desde la universidad explicaron que es un sistema pasivo; esto quiere decir que no usa sensores, fluidos hidráulicos ni electrónica. De acuerdo a la patente, no precisa de energía eléctrica para operar y, en caso de un corte de luz durante un sismo, no quedaría fuera de servicio.
Leblouba sostuvo que cada componente (cilindro, eje, varillas y esferas) puede quitarse y reemplazarse por separado. El conjunto se arma en el lugar sin conocimientos especializados. Además, se ajusta a cada estructura modificando la cantidad, el tamaño y la disposición de varillas y esferas.
Por lo tanto, el cilindro puede instalarse en construcciones ya existentes y que vuelve a su posición original cuando cesa el movimiento. Al compararlo con otras tecnologías, el profesor de la Universidad de Sharjah explicó que los amortiguadores de fluido tienden a tener pérdidas y que los de metal deformable pueden quedar con deformaciones permanentes y necesitar reemplazo tras un evento importante.
Los resultados obtenidos hasta el momento
Durante la fase experimental, el dispositivo logró una razón de amortiguamiento efectiva de alrededor del 14%, un valor que Leblouba consideró muy promisorio para este sistema exclusivamente pasivo.
El indicador midió en qué proporción del amortiguamiento crítico aporta el aparato y no equivale al porcentaje de energía de un sismo que este absorbe. En las pruebas se hicieron desplazamientos de entre 1 y 5 milímetros, que arrojaron una rigidez efectiva promedio de unos 5 kilonewtons por milímetro.
De todas maneras, los resultados corresponden a un prototipo de laboratorio, ya que ahora el equipo prepara ensayos en mesa vibratoria con modelos estructurales a escala -bajo cargas sísmicas más realistas- y estudia las variaciones en el número, la posición y la forma de las varillas, además del tamaño y material de las esferas.
