En una esquina arbolada de Belgrano R, entre calles tranquilas y construcciones que todavía conservan parte de la identidad residencial del barrio, una antigua casona volvió a tener vida después de años de abandono. Se trata de Casa Beza, un restaurante instalado en una propiedad de estilo inglés construida en 1930, cuya arquitectura original fue recuperada para convertirla en un espacio gastronómico que conserva el espíritu de una vivienda.
La historia del lugar comenzó a cambiar cuando Belén Zanchetti, cocinera y sommelier que había pasado ocho años trabajando y formándose en Europa, regresó a Buenos Aires. A fines de 2023 encontró, junto a su familia, la propiedad de Avenida Olazábal 3301. La casa estaba deteriorada y cubierta de vegetación, pero lejos de verla como un problema, Zanchetti encontró allí el escenario para concretar el proyecto que imaginaba.
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que la transformación no buscó borrar el pasado del inmueble. Según contó Zanchetti, la casa había sido construida originalmente para trabajadores del Ferrocarril y, con el paso de los años, funcionó como vivienda. Esa historia doméstica todavía se percibe en la distribución de los ambientes.
La restauración estuvo a cargo de su madre, Cecilia, vinculada a la arquitectura, y tuvo como premisa conservar elementos originales. Las antiguas aberturas y los pisos fueron mantenidos, mientras que los espacios interiores se adaptaron para recibir comensales sin perder la sensación de estar dentro de una casa.
La propiedad tiene dos plantas y diferentes ambientes que permiten recorrerla como si se tratara de una vivienda antigua. En la planta baja se encuentran los salones y los espacios que conectan con el exterior, mientras que el primer piso cuenta con un living-comedor y un balcón aterrazado destinado principalmente a reuniones privadas y eventos.
Si hay un espacio que define la experiencia arquitectónica de Casa Beza es el exterior. El antiguo terreno fue recuperado como un jardín con abundante vegetación, mientras que el patio funciona como una extensión natural de los ambientes interiores.
Las plantas, las enredaderas, el mobiliario y la iluminación cálida refuerzan la idea de estar en el jardín de una casa particular. De hecho, las mesas del patio son algunas de las más buscadas cuando el clima acompaña.
La propuesta también incorpora un elemento inesperado para una casona de estas características, la parrilla está a la vista y ocupa un lugar central en el patio. El fuego puede verse desde distintos sectores y se convierte tanto en parte de la cocina como de la estética del restaurante.
Del abandono a un espacio con identidad propia
La intervención arquitectónica buscó que la propiedad no pareciera un restaurante construido desde cero, sino una casa recuperada para una nueva función. Los antiguos ambientes se convirtieron en pequeños salones, mientras que la decoración sumó muebles de madera, plantas, fotografías, cuadros y botellas de vino que se integran al paisaje interior. Por la noche, las velas y la iluminación tenue acentúan todavía más el carácter íntimo del lugar.
La propia Zanchetti resumió el concepto con una idea sencilla, que quienes entren sientan que están en una casa. Esa intención atraviesa tanto la arquitectura como la manera en que se utilizan los ambientes.
El resultado es una casona que conserva las huellas de su pasado residencial pero que ahora tiene una nueva dinámica. La antigua vivienda ferroviaria pasó de permanecer abandonada y cubierta de vegetación a convertirse en un punto gastronómico de Belgrano R, donde la arquitectura no funciona simplemente como decoración, sino como parte central de la experiencia.
