Tigre: lo atacaron en patota a la salida de un boliche y falleció 20 días después

Alan Ismael Bordón, de 20 años, falleció tras permanecer 20 días internado por una brutal golpiza en patota a la salida de un boliche en El Talar. El hecho, ocurrido en la madrugada de Año Nuevo, conmociona y trae a la memoria el asesinato de Fernando Báez Sosa.

19 de enero, 2026 | 14.40

La tragedia se repite en las puertas de un boliche argentino. Alan Ismael Bordón, un joven de 20 años, murió este domingo tras 20 días de agonía en el Hospital Pacheco, luego de sufrir una brutal golpiza en patota a la salida de un boliche en la localidad de El Talar, partido de Tigre. El hecho, ocurrido durante los festejos de Año Nuevo, conmociona no solo por la violencia extrema del ataque, sino por los escalofriantes paralelismos que usuarios en redes sociales trazaron de inmediato con el asesinato de Fernando Báez Sosa, ocurrido también un 18 de enero, hace seis años.

El ataque se registró en la madrugada del 1° de enero, cuando Alan había ido a bailar con amigos al boliche Tropitango, ubicado sobre la calle General Pacheco al 29000. Por motivos que aún se investigan, el joven se cruzó con dos personas dentro del establecimiento y se produjo un conflicto. Los guardias de seguridad intervinieron y los sacaron del lugar, pero la pesadilla estaba lejos de terminar.

"La cacería" y la golpiza mortal

Lo que sucedió afuera transformó una discusión en una persecusión mortal. La pelea continuó en la calle, y un grupo de al menos seis personas, que se movilizaba en dos autos, comenzó a perseguir a Alan y a sus amigos. Los atacantes lograron alcanzarlos y, acto seguido, lo atacaron a golpes en patota. La violencia desatada fue de una saña inentendible: la golpiza le provocó a Alan una fractura de cráneo y una masiva hemorragia cerebral que lo dejó con daños neurológicos irreversibles.

Desde ese momento, el joven permaneció internado en estado crítico en el Hospital Pacheco, luchando por su vida. Durante 20 días, su familia mantuvo la esperanza, pero su condición nunca mejoró. Finalmente, este domingo 18 de enero, los médicos confirmaron su fallecimiento, cerrando un capítulo de agonía y abriendo uno de indignación y pedido de justicia.

El dolor de una familia destrozada

El corazón de esta tragedia late en el dolor de quienes lo amaban. Dana Isabella Cardozo, pareja de Alan y madre de su pequeña hija, fue la primera en dar la desgarradora noticia a través de las redes sociales. “Veinte años, una vida por delante, sueños por cumplir, momentos únicos por pasar con tu hija: verla crecer, llevarla al jardín, a la escuela... y de un día para otro te arrebataron la vida”, escribió en un posteo acompañado de fotos de la familia que construían juntos.

Con un dolor inmenso, Dana se preguntó al universo: “Siempre voy a preguntarme por qué justo a vos tenía que pasarte esto”. Y luego, con una firmeza que solo da el amor transformado en lucha, exigió: “Que se haga Justicia, lo que te hicieron no tiene nombre. Le sacaron a mi nena su papá”. Sus palabras resumen la injusticia de un futuro robado y la determinación de no dejar que el crimen quede impune.

Un paralelismo que estremece: la sombra de Báez Sosa

La fecha del fallecimiento de Alan no pasó desapercibida. Inmediatamente, usuarios en redes sociales y comentaristas comenzaron a señalar un paralelismo estremecedor: Alan Bordón murió un 18 de enero, exactamente el mismo día en que, en 2020, un grupo de rugbiers asesinó a golpes a Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche en Villa Gesell. La coincidencia de la fecha profundiza la sensación de una violencia recurrente y endémica que se ensaña con los jóvenes en espacios de diversión nocturna.

El caso Báez Sosa, que conmocionó a la Argentina y tuvo un juicio mediático de enorme repercusión, parece convertirse en un lúgubre espejo en el que se refleja este nuevo hecho. Ambos involucran a víctimas jóvenesataques grupales de una brutalidad inaudita, la salida de un boliche como escenario y una fecha idéntica que quedará marcada en el calendario del dolor para dos familias. La pregunta que ronda ahora es si la justicia, que condenó a los asesinos de Fernando, podrá actuar con la misma celeridad y contundencia en el asesinato de Alan.

La investigación, a cargo de la Unidad Fiscal de Tigre, avanza para identificar y detener a los al menos seis integrantes de la patota que acabó con la vida de Alan Bordón.