Volvieron después de 40 años a Argentina: liberaron una familia de un importante animal en Corrientes

Por qué se considera un hecho histórico para la conservación de los ecosistemas de Argentina y toda la región.

13 de enero, 2026 | 15.26

Un hecho histórico para la conservación de los animales en Argentina ocurrió recientemente en el Gran Parque Iberá de Corrientes. Uno de los humedales más extensos y ricos en biodiversidad de América Latina fue escenario de la reintroducción de una especie de mamífero que hacía 40 años no tenía registros reproductivos en el país.

Se trata de la nutria gigante, también conocida como lobo gargantilla, arirai o ariray: una especie única en su género, con grupos familiares que suelen tener de tres a ocho miembros. Su reinserción en el Iberá es el resultado de más de ocho años de trabajo sostenido de restauración ecológica.

El regreso histórico de las nutrias al Iberá

La familia de nutrias gigantes reinserta en Corrientes está integrada por Nima, una hembra proveniente del Zoológico de Madrid; Coco, un macho llegado desde el Zoológico de Givskud en Dinamarca; y dos crías nacidas en noviembre de 2024 dentro del propio Iberá. La proliferación de las nuevas nutrias gigantes se dio en un ambiente especialmente acondicionado para facilitar su adaptación al medio natural.

Son animales que forman parte del Programa de Especies en Peligro de Extinción de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), una red internacional que coordina el trabajo entre distintas instituciones para asegurar la diversidad genética, el bienestar animal y los proyectos de conservación sostenibles a largo plazo.

Es la primera vez que se intenta reintroducir a la nutria gigante en un ecosistema donde había desaparecido por completo. Esto posiciona a la Argentina como un referente global en restauración ecológica”, expresó el director de Conservación de Rewilding Argentina Sebastián Di Martino.

El rol de las nutrias gigantes en los ecosistemas

La nutria gigante cumple un papel preponderante como depredador, ayudando a mantener el equilibrio de los ecosistemas acuáticos. Su regreso a los Esteros del Iberá no solo es una buena noticia para los animales que viven allí, sino que representa un acontecimiento de gran valor para la conservación de la especie a nivel regional.

La liberación de las nutrias en el Iberá fue el resultado de un proceso gradual, que incluyó el entrenamiento de los animales en habilidades como la pesca. El programa cuenta actualmente con 18 ejemplares en cautiverio, organizados en grupos familiares.

La nutria gigante puede llegar a pesar hasta 25 kilos y a medir cerca de 1,80 metros, lo que la convierte en una de las especies más imponentes de los humedales sudamericanos. El proyecto de restauración no solo apunta a la presencia de la nutria gigante en Argentina, sino también a la colaboración con otros países.