La historia de Patroclo es un verdadero milagro. Así lo describen los miembros de Asociación Pempa, una organización abocada al rescate y al cuidado de caballos víctimas de maltrato animal.
Hace pocas semanas, realizaron un pedido urgente de ayuda económica para cubrir los gastos médicos del caballo que se encontraba en estado crítico tras una compleja cirugía intestinal. La organización enfrentaba una deuda que superaba los $3.500.000, correspondiente a la cirugía, la internación y la medicación del animal.
Por fortuna y gracias a la ayuda de la comunidad, Patroclo finalmente recibió el alta y hoy se encuentra estable disfrutando de su día a día en un establo donde lo cuidan y le dan de comer.
Sin embargo, los últimos días de Patroclo no fueron nada fáciles. En enero comenzó a manifestar cólicos severos y fue asistido por veterinarios de la propia asociación, pero debido al dolor intenso y al riesgo de vida debió ser trasladado al Hospital de Grandes Animales de la Universidad Juan Agustín Maza.
El diagnóstico fue sabloisis, una patología provocada por la acumulación de arena y piedras en el intestino. Frente a este cuadro, se resolvió una cirugía de urgencia que se extendió durante casi cuatro horas. Durante la intervención, los profesionales extrajeron cerca de 30 kilos de arena y piedras, además de un tornillo y un gancho.
Además, el estado del colon era extremadamente frágil, lo que complejizó aún más el procedimiento. Tras la operación, Patroclo fue derivado al Hospital Milcayak del Club Hípico de Mendoza. Si bien, estuvo unas horas con pronóstico reservado, luego, empezó a mejorar y eso permitió que pudiera volver a su hogar.
Una historia que pone de manifiesto el maltrato animal
El caso conmueve no solo por la gravedad de la salud de Patroclo, sino también por su historia judicial: junto a su hermano Aragón, fue reconocido por la Justicia de Mendoza como “ser sintiente y sujeto de derechos”, en un fallo considerado inédito en el país.
Patroclo fue rescatado en el departamento de Guaymallén el 22 de marzo del 2025. En ese momento arrastraba un carro cargado con aproximadamente 1.000 kilos de ladrillos y terminó desplomándose por agotamiento en la vía pública. Vecinos de la zona llamaron al 911, lo que permitió la intervención y posterior rescate.
