Tras más de 20 años cierra una histórica librería: "No podemos más"

La tradicional librería anunció el cierre definitivo de su local tras una fuerte caída en las ventas que se profundizó durante el último año.

30 de junio, 2026 | 16.35

Después de más de dos décadas de actividad ininterrumpida, una histórica librería anunció el cierre definitivo de su local y, entre los motivos, los dueños apuntaron a la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei.

Se trata de El Atril, que cerró el comercio ubicado sobre la calle Rodríguez al 800, en la ciudad bonaerense de Tandil. La decisión pone fin a uno de los comercios más tradicionales del rubro en la localidad y deja sin empleo a cinco trabajadores.

La noticia comenzó a hacerse visible en los últimos días con un enorme cartel colocado en la fachada del negocio. "Nos vamos. Liquidación por cierre definitivo", anuncia el mensaje que recibe a quienes pasan por el lugar, acompañado por carteles que promocionan descuentos de entre el 30% y el 60% sobre todo el stock disponible.

Los motivos del cierre de El Atril

Desde la empresa explicaron que la decisión fue el resultado de una combinación de factores, aunque reconocieron que el principal detonante fue el deterioro económico registrado durante los últimos meses. Según señalaron, la caída del consumo se volvió cada vez más profunda y terminó haciendo inviable sostener la estructura del negocio.

Los responsables de la librería aseguraron que el desplome de las ventas se hizo especialmente evidente a partir de 2025. Ni siquiera las fechas que históricamente impulsaban la actividad comercial lograron revertir la tendencia. Las ventas de Navidad apenas igualaron las del año anterior, mientras que el Día de Reyes y el inicio del ciclo lectivo, tradicionalmente dos de los momentos de mayor movimiento para el sector, tampoco generaron el repunte esperado.

"Mes que pasa, mes que es menos y menos, no podemos más", resumieron desde la firma al medio local El Eco, al describir una situación que, aseguran, ya no ofrecía margen para sostener el funcionamiento cotidiano del local.

Antes de tomar la decisión definitiva, la empresa intentó distintas estrategias para atraer clientes. Renovó las vidrieras, impulsó promociones y realizó diferentes acciones comerciales, pero ninguna logró revertir la baja sostenida en la facturación. Incluso, según relataron, los vendedores permanecían durante largas horas sin atender clientes debido a la escasa actividad.

Frente a ese escenario, los propietarios resolvieron no trasladar el stock remanente a otras sucursales de la cadena y optaron por realizar una liquidación total de los libros disponibles hasta agotar la mercadería.

El cierre de la sucursal de Tandil también refleja el proceso de reducción que viene atravesando la empresa. En su momento de mayor expansión, El Atril llegó a contar con diez locales distribuidos en distintos puntos del país. Con el cierre de la sede tandilense, la cadena continuará operando únicamente con cuatro sucursales.

Más allá del contexto económico, desde la empresa señalaron que también existen cambios en los hábitos de consumo cultural que impactan sobre el sector. Consideran que el libro en papel mantiene un público fiel y no creen que desaparezca, pero reconocen que la competencia por el tiempo libre es cada vez mayor.

El local sufrió la fuerte caída de las ventas.