La mayor parte de los argentinos se considera de centro o en la derecha extrema, un corrimiento respecto de la autopercepción que predominaba hasta hace unos años. Sin embargo, ese alineamiento ideológico convive con una valoración mayoritaria favorable al rol del Estado en la economía, a la igualdad entre las personas por encima de la libertad individual y a la justicia social por encima del orden. El peronismo se mantiene como la fuerza de mayor identificación partidaria y fueron más quienes se definieron como antilibertarios que como antiperonistas, un dato que podría resultar clave en un eventual balotaje en 2027. El gobernador bonaerense Axel Kicillof fue el dirigente de mejor imagen y quienes lo eligieron destacaron, principalmente, su honestidad y coherencia.
Los datos surgen de un estudio de la consultora política Escenarios, que dirigen los politólogos Pablo Touzón y Federico Zapata, ambos vinculados a la revista Panamá. El trabajo indagó si el gobierno de Javier Milei y sus gravosas consecuencias estaban produciendo un giro a la izquierda en la sociedad argentina. “Los datos dicen claramente que no: la autoubicación ideológica está inclinada hacia la derecha (36,6% contra 20,6% de izquierda), las etiquetas explícitamente de izquierda no llegan al 7% de la población”, señalaron los autores. En una escala de 0 a 10, en la que el 0 representó la posición más a la izquierda y el 10 la más a la derecha, la respuesta más elegida fue el 5, correspondiente al centro, con el 28,8%. En segundo lugar quedó el 10, el extremo derecho de la escala, con el 18,1%.
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Agrupadas las respuestas, la derecha reunió el 36,6% (las posiciones de 7 a 10), el centro el 32,1% (5 y 6) y la izquierda el 20,6% (1 a 4). El 10,7% no supo ubicarse ideológicamente. Al preguntarles qué cambio habían experimentado en los últimos años, el 20,2% dijo haberse vuelto más de derecha o conservador, frente al 13,7% que se consideró más de izquierda o progresista. Otro 15,9% respondió que se había alejado de todo, una respuesta que puede leerse en relación con el creciente ausentismo electoral. La proporción más alta, el 45,2%, sostuvo que no había cambiado y pensaba más o menos lo mismo que siempre.
El detalle de la escala ideológica mostró algunas sorpresas. Las mujeres se ubicaron más a la derecha (41,8%) que los hombres (29,9%), entre quienes predominó el centro (32,9%). Por edad, la derecha fue la posición más elegida en todos los grupos salvo entre los jóvenes de 16 a 39 años, donde prevaleció el centro (41,2%). A diferencia de otras épocas en las que la juventud se identificaba más con la izquierda, los menores de 40 años fueron quienes menos se ubicaron en ese sector: apenas el 11,9%, frente al 25,1% entre quienes tienen de 40 a 59 años y al 25,5% entre los de 60 a 74. Los adultos de 75 años o más fueron los más volcados a la derecha, con el 50,5%.
Pero hay que analizar qué entiende la gente por izquierda y derecha. Consultados sobre qué frases asociaban con alguien de izquierda o progresista, entre las opciones más elegidas aparecieron “corta calles y protesta”, “apoya el feminismo y la diversidad”, “quiere más Estado y más impuestos”, “es autoritario como Cuba o Venezuela”, “representa al pasado” y “habla mucho y hace poco”. Sin embargo, cuando el estudio indagó sobre la economía y el rol del Estado, las respuestas mayoritarias se acercaron a posiciones de izquierda. El 65,3% consideró más importante la igualdad entre las personas que la libertad individual y el 56,7% priorizó la justicia social por encima del orden.
"Siete de cada diez argentinos quieren que el Estado intervenga más para reducir desigualdades, que la educación y la salud sean públicas y gratuitas aunque cueste más
impuestos, y dos de cada tres prefieren la igualdad a la libertad individual como valor ordenador. Ese 'sentido común' no es nuevo ni es de izquierda en el sentido partidario del término: es la matriz histórica de la cultura política argentina, que la experiencia libertaria no logró desplazar y que hoy, con el gobierno en su punto más bajo de confianza, vuelve a expresarse con nitidez", analizaron en el trabajo. La conclusión es que la sociedad demanda Estado en lo económico, orden en lo referente a las cuestiones de seguridad y control de la calle y moderación en lo cultural.
El estudio de Escenarios confirma la afirmación de algunos analistas acerca de que el antimileismo es hoy el sector político más numeroso. Ante la consulta acerca de con qué etiqueta política no querría que lo identificaran, el 44,7% dijo "libertarios" y el 32,5% respondió "kirchnerista", al que se podría sumar el 4,8% que sostuvo "peronista". Quienes dijeron mayoritariamente ser antilibertarios fue el segmento que va de 16 a 39 años (52,4%), en tanto que quienes no quieren saber nada con el kirchnerismo fueron, principalmente, los mayores de 75 años (51,6%). "La juventud que en 2023 fue el corazón del voto libertario es hoy el grupo que más lo repudia como identidad, lo que habla de una decepción intensa y no de una conversión ideológica, dado que ese mismo grupo se ubica mayoritariamente en el centro y la derecha", detallaron Touzón y Zapata.
En cuanto a la imagen de los dirigentes políticos, Kicillof encabezó la lista con el 38,2% de valoración positiva y el 45,9% de negativa. Su diferencial fue de −7,7 puntos, el mejor de la medición. Lo siguieron Cristina Kirchner, con el 36,7% de imagen positiva; Javier Milei, con el 34,1%; Patricia Bullrich, con el 32,5%, y Myriam Bregman, con el 29,6%. A diferencia de los otros cuatro dirigentes, muy conocidos, la diputada del FIT registró un 11% de desconocimiento. Quienes valoraron positivamente a Kicillof destacaron su honestidad y coherencia (28,4%), sus ideas y propuestas (24,8%) y su postura frente al Gobierno (15,5%). El estudio marca una particularidad: ni Kicillof ni Bregman fueron valorados principalmente por sus programas ni, en el caso del gobernador bonaerense, por su gestión. Pesaron más los atributos de carácter en una sociedad que, como detalla el propio trabajo, le niega a la izquierda en abstracto esos atributos.
