Argentina continúa siendo uno de los países con la hamburguesa Big Mac más caras del planeta, si se analiza no sólo su precio en dólares, sino en relación a los ingresos promedios de los trabajadores. Según el último registro del Índice Big Mac 2026, el país ocupa ahora el puesto 14 entre las monedas más sobrevaloradas frente al dólar.
En la medición ajustada por ingresos, el peso aparece sobrevaluado en un 19%, lo que implica que el precio de la hamburguesa es más elevado de lo que correspondería según el nivel de ingresos del país. En cambio, la versión tradicional del índice, que solo compara el precio en dólares, arroja el resultado opuesto: el Big Mac cuesta US$5,91 en Argentina, un 5% menos que en Estados Unidos (US$6,22), por lo que el peso figura como subvaluado en torno al 5%.
La diferencia entre ambos resultados se explica porque la versión ajustada incorpora el PBI per cápita y busca reflejar el poder adquisitivo de cada economía. En concreto, el Big Mac resulta 5% más barato que en Estados Unidos cuando se toma el valor en dólares. Sin embargo, la hamburguesa resulta 19% más cara para los ingresos argentinos cuando el cálculo incorpora el PBI por habitante.
MÁS INFO
Esta medición es un indicador creado en 1986 por la revista The Economist con el objetivo de medir el poder adquisitivo de las distintas monedas del mundo en relación con el dólar estadounidense. Se basa en el precio de esta hamburguesa de McDonald's, que se vende en la mayoría de los países bajo estándares similares de calidad y producción. La comparación de su valor en diferentes monedas permite estimar si una divisa está sobrevaluada o subvaluada en relación con el dólar.
Para qué sirve el índice
Este índice se calcula comparando el precio de un Big Mac en un país determinado con su valor en Estados Unidos. Si en un país la hamburguesa cuesta más en términos de dólares, se considera que su moneda está sobrevaluada; si cuesta menos, se entiende que la moneda está subvaluada.
El costo del Big Mac está compuesto principalmente por la mano de obra (45,6%), seguida por el pan (12,1%), el queso (9,4%) y la carne (9%). Otros factores como la electricidad (5,1%) y los alquileres (4,6%) también inciden, aunque estos porcentajes pueden variar según el país.
