El Gobierno apelará ante la Corte Suprema el fallo judicial que le ordenó reconocer la validez de la elección que consagró en diciembre pasado un nuevo mandato para Luis Barrionuevo al frente del sindicato de gastronómicos. La decisión de acudir al máximo tribunal con un recurso extraordinario demorará sin fecha el otorgamiento de la certificación de autoridades que el sindicalista y la conducción de la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra) habían logrado vía la Cámara laboral. La falta de ese trámite prolongará por tiempo indeterminado la acefalía administrativa en el gremio que va por su décimo mes consecutivo.
La apelación fue confirmada en la Secretaría de Trabajo con el argumento de que todos los organismos públicos están obligados a recurrir hasta la última instancia posible los fallos contrarios a sus decisiones administrativas. En esa cartera explicaron que hasta no existir un fallo en firme de la Corte o bien un rechazo del tribunal laboral a habilitar el recurso extraordinario no habrá reconocimiento ni constancia para los referentes convalidados en ese comicio cuya validez objetó la oposición en Tribunales.
Es otro capítulo de la disputa a varias bandas que enfrenta a Barrionuevo con Dante Camaño, su excuñado y líder de la seccional porteña de la Uthgra, y que también involucra a la administración de Javier Milei como rival declarada del sindicalista célebre por la frase “hay que dejar de robar por lo menos dos años”. La puja dejó en suspenso por ahora la denominada certificación de autoridades, un sello administrativo con el que el Estado valida en este caso un cargo en una estructura sindical.
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La falta de esa herramienta le quita peso de ley a los acuerdos paritarios firmados por el dirigente y la jefatura nacional de la Uthgra. Desde el propio gremio reconocieron que desde fin de año hay comerciantes gastronómicos que evitan cumplir con los aumentos salariales suscriptos por Barroinuevo. Y también representa un escollo para actividades más pedestres pero también claves para el funcionamiento de un sindicato como la administración de cuentas bancarias o la adquisición de bienes muebles o inmuebles.
Dos semanas atrás la Sala VI de la Cámara de Apelaciones del Trabajo le ordenó a la cartera laboral, a cargo del secretario Julio Cordero y dentro de la órbita del superministerio de Capital Humano, que entregara una certificación provisoria a los dirigentes leales a Barrionuevo electos el 29 de diciembre último. Trabajo debía cumplir con ese trámite en un plazo no mayor a cinco días pero hasta este lunes no lo había hecho. En cambio, el equipo legal de esa cartera prepara un recurso extraordinario para reclamarle a la Corte un pronunciamiento definitivo.
Más allá de la explicación formal Barrionuevo asume que las trabas a su reconocimiento pleno parten de una revancha libertaria: es que el dirigente pasó de haberse puesto fugazmente el traje de aliado de Javier Milei en la campaña electoral de 2023, con ofrecimientos de aportar recursos y estructura de fiscalización a nivel nacional, a convertirse en uno de sus mayores críticos tras haberse frustrado esa colaboración. Incluso reunió a sus gremios afines (la alguna vez conocida como “CGT Azul y Blanca”) para lanzar un reclamo dirigido a la CGT para promover un paro nacional de 36 horas contra el Ejecutivo.
Días atrás, cuando todavía celebraba el fallo de la Cámara laboral que ordenaba reconocerlo, Barrionuevo acudió a un canal de televisión y contó aquel paso en falso con Milei y lo atribuyó a un intento de su parte para evitar que Sergio Massa ganara la Presidencia. También aseguró que había resuelto quitarle su apoyo luego de haberse entrevistado a solas con el libertario, más allá de que en LLA siempre dijeron que fue el partido el que rechazó la oferta del sindicalista. Barrionuevo aprovechó además su aparición televisiva para promocionar un documental sobre su vida y gestión gremial titulado “La Mano que Mueve los Hilos”.
La pulseada en Gastronómicos es clave por tratarse de uno de los sindicatos con mayor número de afiliados en todo el país (se calcula que son unos 350 mil) aunque con salarios en promedio muy bajos respecto de otras organizaciones gremiales del sector privado. La persistencia de la falta de reconocimiento pone a la Uthgra a las puertas de otra intervención como la que aprovechó el Ejecutivo en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Como había revelado días atrás El Destape, por la controversia judicial permanece sin homologar un acuerdo firmado entre la Uthgra y la principal cámara empresaria de la actividad, la Federación Hotelera y Gastronómica (Fehgra) el 24 de julio pasado, con un incremento salarial en suma fija para el trimestre hasta septiembre y que, al cabo de ese período, debía ajustar los sueldos 8,03 por ciento. En el gremio admitieron que la falta de esa validación les permite a empleadores no pagar los incrementos o dar subas discrecionales no relacionadas con el entendimiento de partes.
El referente nacional y Camaño están enfrentados al menos desde 2021, cuando Barrionuevo hizo los primeros intentos por desplazar a su excuñado de la jefatura del gremio Buenos Aires, el de mayor número de afiliados y con más poderío económico. Como parte de esa pulseada, Camaño impugnó la lista oficialista de fin de año y consiguió -en junio pasado- que la Justicia laboral invalidara la elección. Tras ese primer revés Barrionuevo sufrió otro traspié: días después cuando la Cámara del Trabajo rechazó un planteo presentado por Sandra Barrionuevo, hija del líder nacional y nombrada por su padre al frente de la obra social del sindicato, para que un reconocimiento individual que había conseguido en la Justicia sobre su cargo como secretaria de Asistencia Social de Uthgra electa, derramara sobre el resto de los puestos de la conducción nacional.
