Con una situación económica que ya es considerada una "crisis" por casi ocho de cada diez argentinos, la gestión de Javier Milei cayó en julio a su peor registro desde que asumió: un 64,8% la desaprueba y un 32,2% la aprueba. En paralelo, se consolida un núcleo duro opositor integrado por quienes se consideran peronistas, kirchneristas y antimileístas, que alcanza el 37,7%, diez puntos por encima del núcleo duro libertario. En ese contexto, Cristina Kirchner y Axel Kicillof encabezan el ranking de imagen positiva.
Los datos surgen de la encuesta nacional realizada esta semana -cerró el miércoles 29- por las consultoras Alaska y Trespuntozero, dirigidas por Juan Courel y Shila Vilker, respectivamente. En comparación con la medición anterior, la aprobación de la gestión cayó tres puntos, mientras que el rechazo aumentó en la misma proporción. Uno de los resultados más elocuentes aparece al desagregar las respuestas según el voto de octubre de 2023: el 20,8% de quienes eligieron a Milei y el 35% de los votantes de Patricia Bullrich califican hoy a la gestión como mala o muy mala. El dato deja en evidencia que el desgaste del Gobierno ya perforó parte de su base electoral original.
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"El Gobierno está a la baja. Estuvo mal en mayo, pero en junio mostró una recuperación. En julio, en el último tramo del Mundial, volvió a caer. No tenemos una investigación acerca de los motivos. Podemos ensayar una explicación: que la dinámica mundialista, muy cohesiva y nacionalista, haya sido contraria a la lógica de capitalización del Gobierno, que es la del contraste", explicó Shila Vilker esta semana en Cenital. Con estos números, analizó, la reelección de Milei deja de aparecer como un camino despejado: crece la demanda de un cambio, aunque la oposición todavía no consigue transformarla en una propuesta que resulte mayoritariamente atractiva.
En los últimos tiempos, los analistas describieron el escenario electoral como dividido en tercios: el oficialismo libertario, la oposición peronista y un amplio grupo que no se identifica con ninguno de los dos polos y que, en definitiva, suele definir las elecciones. Sin embargo, este trabajo muestra que se trata de tercios imperfectos, porque el núcleo opositor es claramente más amplio. Entre quienes se definieron como peronistas (22%), kirchneristas (10,4%) y antimileístas (5,2%) suman un 37,7%. Del otro lado, quienes se consideran mileístas (13,9%), antikirchneristas (7,1%), antiperonistas (3,2%) y macristas (2,9%) totalizan un 27,1%. En tanto, un 34,4% dijo no identificarse con ninguna de esas corrientes.
En un país que acumula un largo historial de problemas económicos, resulta significativo que un 76,8% de los consultados califique la situación actual como una crisis, mientras que apenas un 17,3% considere que no lo es. Más llamativo aún es que esa percepción también predomine entre quienes votaron a Milei (52,5%) y a Patricia Bullrich (55,5%) en octubre de 2023. La evaluación negativa dio un fuerte salto en las últimas mediciones. Además, entre quienes creen que el país atraviesa una crisis, el 83,6% sostiene que lo peor todavía no pasó. Una mirada muy distante de la expresada por el ministro de Economía, Luis Caputo, cuando aseguró que la Argentina había entrado en "los mejores 18 meses de las últimas décadas".
A diferencia de otros sondeos, el trabajo de Alaska y Trespuntozero muestra con claridad que, transcurridos más de dos años y medio de gobierno, la mayoría de los consultados responsabiliza a la gestión de Milei por la situación económica. En julio, un 63,7% señaló al Presidente como el principal responsable, mientras que un 29,8% atribuyó la crisis a los gobiernos anteriores. La diferencia se amplió de manera significativa respecto de diciembre pasado, cuando las respuestas aparecían prácticamente empatadas. Con este escenario, la estrategia oficial de volver a centrar la campaña en la herencia recibida o en el temor a una vuelta al pasado enfrenta un contexto bastante menos favorable.
En un porcentaje similar (62,9%), los encuestados dijeron desconfiar de la capacidad de Milei para revertir la crisis. Esa mirada también aparece entre quienes lo votaron en 2023: el 20,8% de los electores del Presidente y el 31% de quienes eligieron a Patricia Bullrich sostienen que no podrá hacerlo. Más contundente aún fue el resultado sobre el ajuste: el 75,9% consideró que el Gobierno todavía lo está llevando adelante, pese a la reiterada promesa oficial de que "lo peor ya pasó" y al discurso sobre los "brotes verdes" en la economía. Los datos muestran una marcada distancia entre ese relato y la percepción que hoy tiene la mayoría de los consultados sobre la situación económica.
Axel Kicillof fue el dirigente con mayor porcentaje de imagen "muy buena". Sin embargo, al sumar todas las valoraciones positivas, el primer lugar del ranking quedó para Cristina Kirchner, con el 41,7%, seguida por el gobernador bonaerense, con el 39,7%. Cuatro de los cinco dirigentes con mejor imagen pertenecen a la oposición. La única excepción es Patricia Bullrich, tercera con el 37,9%. Detrás quedaron la diputada del FIT Myriam Bregman (37,7%) y el diputado Juan Grabois (33,7%). Recién en el sexto lugar apareció Milei, con una imagen positiva del 33,3%. El Presidente encabezó ese ranking durante buena parte de su mandato, pero el deterioro registrado en los últimos meses lo relegó a un segundo pelotón.
En la composición de la imagen de Cristina Kirchner y Axel Kicillof, que mantienen una relación tensa en la competencia por el liderazgo de la oposición peronista, aparecen algunas diferencias. La ex presidenta registra una imagen mala o muy mala entre casi la totalidad de quienes votaron a Milei (94,8%) y a Patricia Bullrich (97,1%) en 2023. En el caso del gobernador bonaerense, esos niveles de rechazo son menores: alcanzan el 85,5% entre los votantes de Milei y el 92,4% entre los de Bullrich. A la inversa, Cristina conserva una ventaja entre quienes eligieron a Sergio Massa: el 88,2% tiene una imagen positiva de ella, frente al 85,6% que expresa esa valoración sobre Kicillof.
Los resultados de la encuesta sugieren que el atractivo de un outsider para la Presidencia perdió fuerza, pese a que en los últimos meses comenzaron a mencionarse empresarios, banqueros y dueños de medios como posibles candidatos. Un 47,6% respondió que confiaría más en un político con experiencia para conducir el Gobierno, mientras que un 29,8% prefirió a alguien ajeno a la política. El discurso contra la "casta política" fue uno de los pilares de la campaña que llevó a Milei a la Presidencia en 2023. Hoy esa preferencia parece haberse debilitado incluso entre parte de su propio electorado: el 22,5% de quienes votaron a Milei y el 27,5% de los que eligieron a Patricia Bullrich se inclinan por un dirigente con experiencia antes que por un outsider.
Los trabajos de Alaska y Trespuntozero también recrean el balotaje de 2023. En el sondeo concluido esta semana, y contabilizando sólo los votos afirmativos, Sergio Massa se impondría por 53,7% a 46,3% sobre Milei. Para la oposición, el desafío pasa por convertir en votos el desencanto de quienes apoyaron al Presidente en 2023. Vilker estimó que ese universo representa entre el 15% y el 20% del electorado, pero advirtió que no necesariamente migrará hacia una alternativa opositora: una parte podría optar por el ausentismo o el voto en blanco. "Hay una demanda de cambio. Se trata de presentar un modelo alternativo, que se recorte con claridad de lo que es el proyecto de La Libertad Avanza, y hay ideas clásicas, inherentes al peronismo, que hoy no son puestas en valor", concluyó.
