Cuatro claves sobre el escenario bonaerense de cara a 2023

Se ordena el oficialismo y se enreda la oposición. El rol de Milei y de Corte Grand. El adelantamiento de las elecciones no termina de convencer a nadie.

19 de mayo, 2022 | 20.44

No por obvio deja de ser relevante: la provincia de Buenos Aires es el territorio en el que se definirá buena parte de la suerte del país en las elecciones del año que viene. Un territorio bastísimo poblado por 17 millones de personas, donde se encuentran los polos industriales más potentes, los campos más fértiles y algunos de los puertos más grandes del país pero también los contrastes más fuertes entre la opulencia de unos pocos y la lucha diaria por sobrevivir de la mayoría. Alguna vez bastión del peronismo, hoy territorio en disputa, allí votan 4 de cada 10 argentinos empadronados y el fiel de esa balanza puede torcer el destino de la nación. Madre de batallas, nudo gordiano, hecho maldito del país federal, en 2023 volverá a ser protagonista y las huestes ya preparan sus campamentos para esa batalla.

A continuación, cuatro claves para comprender el escenario bonaerense a un año y medio de las elecciones:

El Frente se ordena

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A tono con el debate que se replica a lo largo y a lo ancho del país, el oficialismo en la provincia de Buenos Aires está dando los primeros pasos para darle mayor volúmen institucional a la coalición. Hubo una primera reunión, la semana pasada, de la que participaron todos los sectores menos el albertismo, problema que quedará subsanado con la incorporación de los ministros Juan Zabaleta y Gabriel Katopodis, de máxima confianza del presidente, a esa mesa (de la que ya forman parte Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Malena Galmarini, Martín Insaurralde, Verónica Magario, Carlos Castagneto, Mario Secco y Mónica Macha) a partir de la próxima reunión, que se estaba terminando de organizar por estas horas.

De cara al 2023, se va a trabajar municipio por municipio para salir a buscar los votos que garanticen no solamente la continuidad del oficialismo en la provincia sino a nivel nacional. Los ruidos que echaban dudas sobre el intento de Kicillof de reelegir se fueron extinguiendo. Hoy, todas las partes trabajan sobre la hipótesis de que será candidato nuevamente a gobernador. Para Insaurralde, jefe de gabinete y mentado reemplazo, hay otros planes, al menos por ahora. La idea, provisoria, es “poner toda la carne al asador” para presentar boletas taquilleras en todos los niveles. Eso implicará que los funcionarios con origen territorial, como él, Zabaleta, Katopodis, Mariano Cascallares o Leo Nardini, volverán a candidatearse en sus distritos.

Río revuelto en Juntos por el Cambio

Otra de las iniciativas que se plantean en el Frente de Todos es conformar mesas de acción política en aquellos distritos gobernados por la oposición. En el peronismo creen que las diferencias entre el radicalismo y el PRO, la Coalición Cívica y el PRO e incluso las peleas de dirigentes del PRO entre ellos pueden facilitar la recuperación de territorios que en 2015 o 2019 quedaron en sus manos. El regreso de Mauricio Macri a las primeras planas y la presión que ejerce para que Juntos por el Cambio radicalice aún más su postura y rechace cualquier iniciativa del oficialismo tensionó aún más los complejos vínculos al interior de la coalición. Se nota la ausencia de Jorge Macri, uno de los armadores históricos, que cruzó la General Paz para intervenir el gobierno porteño.

Uno de los efectos concretos de esas tensiones fue la poco publicitada renuncia del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, a la mesa política de JxC y al rol que ocupaba como intermediario en el vínculo con Kicillof. Grindetti no fue reemplazado en ninguna de las dos funciones: en la primera porque los distintos referentes del PRO no se ponen de acuerdo quién tiene que representarlos, en la segunda porque el presidente de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad, que naturalmente debería encargarse de ese rol tras la salida de Grindetti, se niega a hacerlo aduciendo que va a terminar sufriendo el mismo desgaste que su predecesor, que pasaba arduas jornadas tejiendo acuerdos que luego volaban por los aires por el veto, directo o indirecto, del expresidente.

Entre Milei y Conte Grand

Por momentos pareciera que lo único que sostiene la alianza antiperonista en territorio bonaerense es que, sin ballotage en la elección a gobernador, una división opositora puede servirle el triunfo y la provincia al oficialismo. Para el PRO existe otro enorme incentivo para evitar el quiebre: los votos radicales en la legislatura bonaerense son clave para sostener o condenar al procurador Julio Conte Grand. El Frente de Todos impulsa un juicio político en su contra por su participación en la trama paraestatal de persecución a opositores y sindicalistas durante los gobiernos de Macri y María Eugenia Vidal. Los diputados de la UCR por ahora sostienen al jefe de los fiscales pero ese apoyo no es férreo y podría darse vuelta fácilmente si no se cumplen otros acuerdos.

Respecto a la perspectiva de dividir votos, hay que prestar atención a lo que pase con el economista Javier Milei, que desde hace algunas semanas está instalando cabeceras de playa en la mayoría de los municipios del conurbano, cerrando con punteros y dirigentes que hayan quedado marginados del aparato opositor. El trabajo incluye también negociar acuerdos con varios partidos que tienen personería en la provincia y podrían respaldarlo. Milei no tiene todavía un candidato para la gobernación aunque le gustaría que José Luis Espert aceptara ese rol. Espera, todavía, un guiño de Macri: está convencido de que el expresidente terminará por romper con sus socios radicales y con el ala que conduce Rodríguez Larreta para sumarse a las filas del autopercibido libertarianismo.

Adelantar o no adelantar, esa es la cuestión

Al igual que en otras provincias, una parte de la agenda política en La Plata pasa en estos días por la posibilidad de un desdoblamiento de las elecciones. El debate replica otro de hace cuatro años. En ese momento era Vidal la gobernadora que evaluaba separar su suerte de un presidente impopular. La historia es conocida: Macri logró sostener la simultaneidad de los comicios y ambos fueron derrotados, pero el expresidente, al fin y al cabo, tuvo una mejor performance en las urnas que la exgobernadora. Esta vez, a diferencia de aquella, la última palabra, al parecer no la tiene la Casa Rosada. Sin embargo, lo más probable es que el resultado siga siendo el mismo y las dos elecciones se celebren en simultáneo a fines del año que viene.

Sucede que, por un lado, la maniobra no convence a quienes deberían tomar la iniciativa para llevarla a cabo. No está claro que un adelantamiento de los comicios provinciales vaya a beneficiar al peronismo y no surtir el efecto contrario. De hecho, en la oposición están convencidos de que tienen más para ganar que para perder ante una votación prematura, porque despega a las figuras nacionales de la elección local y CFK sigue siendo la dirigente mejor conceptuada en el conurbano mientras que Macri todavía es el peor en ese rubro. Por otro lado, para modificar la fecha de la votación provincial hace falta una ley en la legislatura y en este momento, como dijimos, el oficialismo no cuenta con los números para tomar una decisión que vaya en ese sentido.

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