Elecciones en el mundo: a tiempo o con postergaciones, la tendencia pandémica

El debate por las PASO parece haber llegado a un consenso: posponerlas o respetar el calendario pero no derogarlas.

20 de febrero, 2021 | 16.05

“Estamos todos de acuerdo en que es mejor conservar las PASO, podemos modificarlas pero no derogarlas ni suspenderlas”, dijeron desde el radicalimo a El Destape. El debate por el futuro de las elecciones primarias de medio término parece haber llegado a un consenso y los gobernadores abandonaron, hace días, la intención de borrarlas del calendario de forma excepcional. Hay dos opciones, manejadas en todo el mundo durante la pandemia del coronavirus: ajustar los comicios a tiempos más óptimos o realizarlos según el calendario. Pero nunca no hacerlas.

Según un relevamiento del Internacional Institute for Democracy and Electoral Assistance, realizado en base a datos recabados entre el 21 de febrero de 2020 al 1 del mismo mes pero de 2021, al menos 75 países y territorios de todo el mundo pospusieron sus elecciones nacionales y locales debido al coronavirus. Por otro lado, 105 naciones celebraron los comicios a pesar de la pandemia y otros 50 hicieron lo propio después de haber retrasado el viaje a las urnas por el COVID-19. Pero en ningún caso se eliminaron.

Para poner algunos ejemplos, las elecciones generales de Bolivia estaban programadas para el 3 de mayo del año pasado, se trasladaron al 6 de septiembre y luego al 18 de octubre, cuando se celebraron y triunfó el Movimiento al Socialismo. En nuestro país, se desarrollaron comicios municipales en Río Cuarto, Córdoba. La fecha pactada inicialmente fue el 29 de marzo pero, después de dos movimientos, se realizaron el 29 de noviembre. Y, por supuesto, las de Estados Unidos del 3 de noviembre.

En Argentina no está en duda la elección general de medio término. Lo que pidieron los gobernadores fue suspender las PASO por única vez para evitar llevar a los electores dos veces a las urnas. Sin embargo, esto perdió consenso, si es que en algún momento lo tuvo. Cualquier modificación tiene que pasar por el Congreso y los números no están, por lo que resulta más factible un retraso del calendario que un recorte del mismo. “Escuchar que digan que la PASO es una encuesta cara es un horror porque los derechos no tienen precio. Lo que hace eterno el calendario electoral no son las PASO sino las elecciones divididas por las provincias”, lanzaron desde el bloque de la UCR en la Cámara de Diputados.

Desde el Gobierno nacional aseguraron que, salvo una catástrofe pandémica, las PASO se hacen. El tema es cuándo y, como adelantó Nicolás Lantos en El Destape, el oficialismo avanzará esta semana con el tratamiento de un proyecto de ley para modificar el calendario electoral atendiendo la situación sanitaria, postergando para fines de septiembre o incluso para octubre las internas. Desde Diputados dijeron que no tenían planeado debatir iniciativas electorales estos días pero, se sabe, todo puede cambiar. Ahora bien, la conclusión del tratamiento quedará para las sesiones ordinarias porque, según reglamento, es necesario dictaminar diez días antes del cierre de las extraordinarias. O sea, el sábado 19.

De todos modos, no será un trámite sencillo. No sólo será necesario conseguir los votos en diputados y senadores sino también en cada uno de los distritos que deberán adherir a la medida. En provincia de Buenos Aires la oposición puede bloquear las pretensiones oficialistas y en la Ciudad el larretismo maneja la Legislatura. Cualquier modificación, sin el acompañamiento de los distritos más populosos, no tendría demasiado impacto.

“En ningún país del mundo una ley electoral se suspende, podes modificarla y derogarla, ¿vale la pena terminar con las PASO? No, porque es mucho más lo que dio que lo que quitó y 11 años de aprendizaje no es nada”, dijeron desde el radicalismo y agregaron que las primarias tienen un fuerte “potencial para hacer competitivos a los partidos políticos y organizar la experiencia de liderazgo”.

Sin embargo, analizaron que es necesario realizar unas modificaciones. En especial para los comicios Ejecutivos ya que el 2019 demostró que entre agosto y el 10 de diciembre, momento del cambio presidencial, hay mucho tiempo. “El primer aprendizaje fue achicar la distancia” y, el segundo, la necesidad de “obligar a que compitan. La PASO ordena bien cuando es competitiva. Todo el mundo está más exigido”, desde los partidos hasta los electores que se sienten más comprometidos con el proceso porque “un voto define”.

En torno a las PASO, varias iniciativas fueron persentadas. La de Pablo Yedlin, para suspender los comicios primarios por única vez, en consenso con los gobernadores, similar a lo propuesto por el radical Luis Petri en 2019 y otra, de otro sector de la UCR, para realizarle modificaciones con la expectativa de saldar el debate en diciembre del año pasado, algo que fue imposible.

La última de las iniciativas mencionadas propone garantizar la permanencia de las PASO declarándolas no susceptibles de ser suspendidas, para generar certidumbre e institucionalización de las reglas electorales; acortar el tiempo entre las primarias y las elecciones generales con el objetivo de evitar que las campañas políticas y los procesos electorales ocupen gran parte del año; disminuir los topes de gastos de campaña de los partidos políticos y alianzas que no presenten listas alternativas en las primarias de 50% del gasto de las generales al 25%. Algo así como un “premio a la competitividad” o “castigo a la no competitividad”. Dentro de los puntos importantes está establecer que el orden de lo/as candidato/as respete los votos y la paridad de género por lista interna a la hora de la conformación de las listas para la elección general. Respecto a los tiempos electorales, sugiere no hacer las primarias en agosto sino el segundo domingo de septiembre. Un mes más de tiempo.

Lo cierto es que las PASO servirán para resolver muchos dilemas dentro de las coaliciones. En el radicalismo, por ejemplo, podrán disputarle al PRO los espacios de poder y aspirar, en 2023, a competir por la jefatura de la Ciudad. Pero el larretismo también quiere mantenerlas para intentar filtrar a figuras extremas como Patricia Bullrich o Elisa Carrió, que en este 2021 podrían poner en riesgo la estrategia presidencial de Horacio Rodríguez Larreta. En el Frente de Todos aún no arriesgan candidatos, al menos no de forma tan clara como en Cambiemos, pero todos coinciden que se presentará la figura que mejor mida.

“Si no tenés un acuerdo para armar una lista dentro de una coalición, lo que más te resuelve es la PASO. En los presidencialismos de coalición, las internas te dan la medida justa para repartir cargos”, dijeron desde la UCR. Algo que, tal vez, Mauricio Macri no cumplió al pie de la letra en 2015. Si no usaste esa herramienta, negociaste otra cosa.

 

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