La autopartista Adient Automotive Argentina SRL cerrará su planta industrial en Pueblo Esther, Santa Fe, y desvinculará a 70 trabajadores. La empresa dejará de producir en el país las butacas destinadas a las Chevrolet Tracker de General Motors y comenzará a importarlas desde Brasil.
La decisión había sido anticipada por la compañía en mayo de este año y, tras meses de incertidumbre, finalmente fue comunicada a los trabajadores, quienes dejarán de formar parte de la empresa a partir de octubre. Desde el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) advierten que cada cierre o reemplazo de producción local por importaciones no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a proveedores, talleres y al conjunto de la economía de la zona.
El cierre de Adient se suma a un escenario de deterioro de la actividad industrial que atraviesa Santa Fe desde hace meses, con cierres de fábricas y plantas que se convirtieron en uno de los principales focos de críticas hacia la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro. La caída de la producción y el impacto sobre el empleo industrial instalaron el reclamo por la situación del sector como uno de los problemas económicos que enfrenta la provincia.
Industria provincial en declive
La planta de Adient, ubicada sobre la Ruta Provincial 16 a pocos metros del arroyo Frías y a unos 25 kilómetros de Rosario, llegó a emplear a 230 trabajadores. Sin embargo su cierre se produce tras un declive sostenido. Según señalaron desde el SMATA en diversos medios de comunicación local, la fábrica atravesaba un proceso ininterrumpido de recortes y achique desde 2019.
Adient nació en Estados Unidos en 2016 luego de una división de Johnson Controls. La compañía estadounidense cuenta a nivel internacional con más de 60.000 empleados y alrededor de 200 plantas de fabricación distribuidas en 29 países. A nivel nacional, la única planta de Adient está, hasta la semana que viene, en Santa Fe.
Más plantas que cierras, menos empleo
La profunda retracción del mercado interno, la baja actividad productiva y el fuerte aumento de los costos fijos golpean de lleno a la industria frigorífica provincial En este contexto de recesión económica, el histórico frigorífico Don Juan, ubicado en el barrio San Martín de la ciudad de Santa Fe, confirmó el despido 27 empleados.
La firma familiar, fundada en 1931, atraviesa un escenario financiero crítico. Según detallaron representantes del Sindicato de la Carne, el incremento desmedido de las tarifas operativas redujo al mínimo los márgenes de sustentabilidad de la planta. "Pasaron de pagar un importe de luz de 5 millones de pesos a pagar 15 millones", aseguró José Viñuela, dirigente del gremio local, en declaraciones para AIRE.
Las 27 salidas formalizadas en esta instancia se suman a otros ocho despidos comunicados durante la semana anterior, lo que refleja un achicamiento progresivo de la estructura operativa del frigorífico.
