La economía santafesina atraviesa un nuevo retroceso en su entramado productivo. En el primer semestre de 2026, la provincia registró 818 empleadores menos que en diciembre del año pasado, según las estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). El dato abarca empresas y unidades productivas de distintos sectores y expone una contracción que golpea especialmente a los establecimientos de menor tamaño.
La cantidad de empleadores registrados pasó de 48.316 en diciembre de 2025 a 47.498 en junio de este año. La caída se profundizó en el último mes de la serie: entre mayo y junio desaparecieron del registro 111 empleadores. De acuerdo con la clasificación de la SRT, la totalidad de esa reducción correspondió a unidades de hasta 10 trabajadores, mientras que no hubo variaciones entre las empresas de 11 a 100 empleados ni entre las de más de 100.
El dato requiere una precisión: la propia SRT advierte que una variación en la cantidad de empresas aseguradas no implica necesariamente el cierre definitivo de una unidad productiva. Puede responder a rescisión de contratos, ausencia transitoria de trabajadores declarados u otras cuestiones administrativas. Sin embargo, la evolución permite observar el retroceso de las unidades registradas y, por lo tanto, del tejido empresarial formal.
En el caso santafesino, además, la tendencia viene de antes. En diciembre de 2023 había 50.729 empleadores registrados. Con los 47.498 de junio de 2026, la provincia acumula una reducción de 3.231 unidades en ese período, equivalente a más de tres empleadores menos por día.
La reducción registrada entre mayo y junio tuvo como principal afectado al comercio y las reparaciones, que perdieron 48 empleadores. Le siguieron las actividades de agricultura, ganadería, pesca y explotación de minas y canteras, con 19 menos.
En paralelo, otros relevamientos permiten dimensionar la profundidad del retroceso desde el cambio de rumbo económico nacional iniciado a fines de 2023. El Observatorio de Importaciones de Apyme Santa Fe había contabilizado alrededor de 2.300 empresas menos y unos 12.000 puestos de trabajo perdidos desde diciembre de ese año. Por su parte, el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso) contabilizó 2.916 empleadores menos en Santa Fe entre noviembre de 2023 y abril de 2026.
Gestión Pullaro: Santa Fe lidera la desocupación nacional
El mercado laboral de Santa Fe atraviesa un escenario de creciente preocupación, especialmente en el sur provincial, donde el deterioro de la actividad industrial comienza a reflejarse con mayor fuerza en los indicadores de empleo. El aglomerado San Nicolás-Villa Constitución registra actualmente la tasa de desocupación más elevada del país con 10,4%, mientras que el Gran Rosario (8,2%) también presenta niveles superiores al promedio nacional (7,8%), en un contexto marcado por la retracción manufacturera, la menor demanda interna y las dificultades que atraviesan sectores estratégicos de la economía regional.
La situación adquiere una dimensión particular en Villa Constitución y San Nicolás, históricamente vinculadas a la producción siderúrgica y metalúrgica y a una extensa cadena de proveedores y actividades asociadas. La caída de la producción en distintas ramas industriales tuvo consecuencias sobre el empleo directo e indirecto, mientras empresas del sector debieron recurrir en los últimos meses a suspensiones, reducción de turnos y esquemas productivos más acotados frente a un escenario de menor actividad.
A este panorama se suma la contracción de sectores estrechamente relacionados con la industria, como la construcción y la producción automotriz, cuya menor demanda repercute sobre proveedores, talleres y pequeñas y medianas empresas de la región. Especialistas del mercado laboral señalan que la combinación de una demanda interna debilitada, la reducción de la obra pública y una mayor competencia de productos importados genera condiciones particularmente complejas para los sectores industriales tradicionales, que durante décadas funcionaron como una fuente de empleo formal y relativamente estable.
El impacto se traduce en despidos, suspensiones y mayores dificultades para quienes buscan reincorporarse al mercado laboral, en una región donde el empleo industrial tiene además un peso central sobre el movimiento económico de las ciudades. La pérdida de puestos de trabajo no solamente afecta a quienes quedan directamente alcanzados por las decisiones empresariales, sino que también reduce el consumo y golpea a comercios y actividades de servicios que dependen de los ingresos generados por la industria.
