El pago de 171 millones de dólares a dos fondos buitre que litigaron contra la Argentina por bonos defaulteados de la deuda de 2001 generó un álgido debate en la Cámara de Diputados sobre las responsabilidades por ese desembolso y sobre la legitimidad de afrontarlo, que finalmente se aprobó con 137 votos a favor y 98 en contra. En medio de las tensiones internas, el peronismo se mostró unido en el rechazo. Desde la exaltación del jefe de la bancada de Unión por la Patria, Germán Martínez, ante los argumentos que escuchaba del bloque libertario. "Van a usar los textuales de ustedes para litigar contra el Estado argentino. ¡Burradas dijeron!", sostuvo. Hasta Miguel Pichetto, quien advirtió que el proyecto no detallaba de dónde saldrían los fondos para afrontar el pago, una omisión que llevó al presidente Javier Milei a vetar varias leyes en los últimos meses.
Un eje recurrente en los mensajes fue el de marcar a los responsables del litigio. Los fondos Attestor Master y Bainbridge Fund compraron títulos de la deuda defaulteada, se negaron a ingresar a los canjes y siguieron litigando en la justicia de Estados Unidos hasta conseguir un acuerdo de conciliación con el gobierno de Javier Milei. El presidente de la comisión de Presupuesto, Bertie Benegas Lynch, habló de "cerrar esta herida de deshonra internacional después de 25 años" y calificó como "apóstoles del default" al peronismo. La calificación dio pie a la réplica del diputado Itai Hagman que marcó que los procesos de endeudamiento externo siempre habían corrido por cuenta de los gobiernos liberales y que a los gobiernos peronistas les había tocado resolver profundas crisis de deuda. Concluyó que toda la política económica de Javier Milei y Luis Caputo está subordinada a volver a tomar deuda.
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