Patricia Bullrich no deja pasar semana sin plantear públicamente alguna diferencia con el devenir del gobierno de los hermanos Milei. El movimiento que comenzó en abril por el desacuerdo por la continuidad de Manuel Adorni en el gabinete, encontró un nuevo capítulo judicial y todo indica que se profundizará en el plano que más le duelen las críticas al Presidente: la economía.
“Va a tener mi voto negativo”. Con esa frase la jefa de bloque libertario sorprendió este miércoles a sus pares al rechazar en la Comisión de Acuerdos el pliego de la fiscal Susana Pernas. En este caso argumentó su posición en la actuación de Pernas en la causa del policía Luis Chocobar.
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“Yo pregunto: en la Argentina, frente a un delincuente que estaba cometiendo un delito, le dan una pena a Chocobar, le manchan su carrera cuando él había actuado. Mi pregunta es: usted, como fiscal de menores, que le tocó el delincuente, casi asesino, ¿a quién defiende? ¿Defiende a las víctimas? ¿Entiende el rol de la Policía cuando es acusado por su acción?”, le cuestionó.
Este episodio forma parte de un nuevo capítulo de la misma saga de desplantes que la ex ministra realiza periódicamente al Gobierno que integra. Mientras son múltiples las voces del círculo rojo que la entusiasman a emanciparse de Javier Milei y emprender un camino electoral propio en 2027, las señales que emite son siempre para fortalecer su cosecha.
“Patricia está muy decidida”, dicen quienes caminan con ella en política desde hace más de una década. La ven determinada y juega con la expectativa. En todas las entrevistas que le hicieron la consulta nunca negó una candidatura. Los que la conocen no descartan una ruptura política con Javier Milei en 2027.
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“No está claro hasta dónde está dispuesta a jugar. No está claro que no esté dispuesta a romper”, reafirman en su círculo de confianza. En ese escenario ven incluso una competencia por fuera de La Libertad Avanza pero por la disputa del voto de centro derecha. “El riesgo es que nos dividamos y si eso ocurre vuelve el tren fantasma”, le advierten.
“Trato de generar una representación y confianza en los ciudadanos y, especialmente, en aquellos que acompañan a la transformación que está haciendo la Argentina”, confirmó ante los empresarios congregados el jueves pasado en el Coloquio de IDEA. “¿Qué es sostener el rumbo? Si el Presidente tiene reelegibilidad”, replican.
El trasfondo de estos movimientos es la caída de imagen de Javier Milei y el efecto arrastre que ahora también ejerce sobre la proyección de la camaleónica dirigenta. “No puede romper y no la pueden echar. Que le habiliten una paso sería estratégico”, proponen a su lado y que de ahí surja la fórmula antiperonista de 2027. “Te amplia el electorado y después que ella o Milei vayan de vice”, insisten.
La tensión entre el Gobierno y Bullrrich podrá escalar pronto
Los esfuerzos del Gobierno para esquivar las primarias en 2027 también tensiona con la Casa Rosada porque en la plata baja de la sede del Ejecutivo aseguran que Bullrich es un dique que impide avanzar con la suspensión de las PASO. En los pasillos del Senado ella insiste en que no tiene los votos para la reforma política y al mismo tiempo exige que se reemplace “por otro sistema”. La actual legislación también impide que de las primarias surja la fórmula electoral.
“El proyecto tiene que sumar una mayor velocidad para que llegue a todas las familias y el año que viene se sienta en cada hogar argentino. Es importante que los cambios vayan demostrando rápidamente un horizonte para todas las empresas. No podemos tener la industria, la construcción y el comercio caídos”, le dijo a los empresarios en una distancia marcada a los resultados de la política económica que aplica Milei.
En su sector no ven una mejora económica en el horizonte que permita mejorar las chances reelectoralistas del libertario. En ese camino, el próximo paso que se evalúan es confrontar con más claridad contra Luis Caputo. La mesa bullrichista mide el momento para confrontar con más nitidez y dejar los eufemismos de velocidades a un costado. Sería un paso más en la búsqueda de la provocación interna, aquella que no se alcanzó con el vídeo de Lali Espósito. Aquel video que volvió al presidente fan de la artista que denostó desde el primer día con tal de no confrontar con La Piba.
