La línea hipotecaria anunciada por Caputo es una cortina de humo: compromete el 76% de la liquidez del FGS para financiar apenas 18.000 créditos, inaccesibles para los sectores más necesitados. No reactivará significativamente la economía ni la construcción y pone en riesgo fondos previsionales esenciales.
Los anuncios del ministro Caputo respecto a la puesta en marcha de una línea de créditos hipotecarios que tiene por objeto aportar a la reactivación de la economía argentina, y que serían respaldados por los recursos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad del Sistema Previsional, no es ni más ni menos que una cortina de humo para dar señales de preocupación por parte de la autoridad económica respecto a la situación lamentable que vive la economía en materia de actividad, al tiempo que supone dar un manotazo a la mayor parte de las disponibilidades líquidas de las que dispone el FGS.
Los 1.333 millones de dólares que Caputo dice que van a ser asignados a través del FGS como respaldo al otorgamiento de estos créditos, representan el 76% del total de las disponibilidades líquidas que este Fondo tiene. Y, en realidad, el objeto de estas disponibilidades, es que el FGS tenga la posibilidad de atender eventuales emergencias que pudiesen plantearse respecto a cuestiones específicas del sistema previsional.
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Es bueno precisar, en este sentido, que lo planteado por Caputo, supone quedarse prácticamente con la totalidad de los depósitos a plazo fijo, que hoy el FGS tiene colocados en distintos bancos del sistema financiero. Al 30 de junio, estos plazos fijos representan un total de un billón 900.000 millones de pesos, mientras que Caputo ha dicho que se quedaría con 2 billones de pesos, para llevar adelante esta operatoria.
La modificación que está planteando el ministro implica que, si hoy el Fondo de Garantía puede disponer al vencimiento de su plazo fijo de los fondos allí depositados, a partir de esta decisión, estos fondos no podría tocarlos más hasta dentro de 5 años. Este sería el mecanismo por el cual el Fondo respaldaría al sistema financiero para que los bancos puedan financiar créditos a 20 años con plazos fijos que tienen tiempos de duración muchísimo más cortos.
Pero esta pérdida de liquidez del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que ya de por sí es un problema, ni siquiera resuelve la necesidad de créditos hipotecarios para los sectores más postergados, ni tampoco va a tener impacto alguno de carácter significativo en materia de actividad económica. De movida, el Ministro ha dicho que estaríamos en condiciones de asignar 18.000 créditos para grupos familiares que, como mínimo, deberán reunir ingresos por 3.400.000 pesos.
18.000 créditos son una verdadera aguja en un pajar, comparados con la problemática habitacional de la Argentina. Y hablar de que un grupo familiar reúna 3.400.000 pesos supone que ciertamente estos créditos no tienen por destino resolver el problemas de los sectores más postergados. Recordemos que el ingreso promedio de quienes trabajan en la Argentina, se ubica en torno al 1.000.000 de pesos. Por lo tanto, ni siquiera una pareja donde ambos se encuentren en esa franja de ingresos, estaría reuniendo la cifra mínima que se requeriría para poder acceder a estos créditos. Y recordemos que, si bien el promedio de quienes trabajan está en torno al 1.000.000 de pesos, más de la mitad de quienes trabajan en Argentina están por debajo de ese promedio.
Por otra parte, el impacto reactivante de esta medida apenas se sentiría en el mercado inmobiliario, y en nada impactaría donde debiera impactar, que es en el sector de la construcción. Hoy hay un stock de vivienda disponible que permite absorber la escasa oferta crediticia que surgiría de una medida de esta naturaleza. Por lo tanto, el famoso multiplicador que quiso explicar Caputo de manera muy precaria en términos conceptuales, aludiendo a que quienes compren una vivienda van a tener que adquirir una mesa, un televisor y un sillón, nada tiene que ver con el multiplicador que necesitamos, y es al cual normalmente se alude cuando se quieren plantear objetivos de esta naturaleza. Caputo pareciera no tener muy claro el significado de algunos conceptos elementales de la cuestión económica.
El multiplicador del cual se habla cuando se habla de estas cosas, remite a tener impacto sobre el resto de los sectores de la economía cuando, por ejemplo, se pone en marcha la producción de viviendas nuevas, lo cual implica demanda de materiales, demanda de insumos industriales, etcétera, etcétera, etcétera.
En síntesis, Caputo miente descaradamente:
Primero, con lo anunciado no va a haber reactivación alguna. La cifra comprometida representa apenas el 0,2% del Producto Bruto Interno.
Segundo, los 18.000 créditos serán captados por una minoría insignificante frente a la problemática habitacional de la Argentina, y no van a ser, casualmente, los más necesitados.
Tercero, en tanto el stock de viviendas disponible puede absorber la oferta crediticia que se promueve, el impacto sobre la construcción y el resto de la economía será inexistente.
Cuarto, el anuncio que plantea sacarle 2 billones de pesos al Fondo de Garantía y Sustentabilidad compromete el 76% de las disponibilidades líquidas, que el Fondo de Garantía y Sustentabilidad posee.
Quinto, tocar los fondos ligados al Fondo de Garantía y Sustentabilidad del Sistema Previsional, en el marco de un régimen de política económica que depende creciente y sistemáticamente del endeudamiento con el exterior, en un contexto donde los vencimientos de deuda futuros de la economía argentina son enormes, y donde, además, recientemente, la propia responsable del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ya advirtió que no habría más fondos por parte de ese organismo para la Argentina, y en un contexto donde la propia política económica alienta decisiones que eliminan normas macroprudenciales que garantizan la liquidez del sistema financiero, como es, por ejemplo, la decisión ya adoptada por Economía de permitirle a los bancos prestarle en dólares a cualquiera, hacer esto en este contexto es absolutamente inaceptable.
En resumen, la joda del ministro de Economía, esta suerte de medida para la tribuna, en función de objetivos reactivantes, compromete los fondos líquidos del FGS sin tener ningún efecto de carácter reactivante, y entregando 18000 créditos hipotecarios a sectores que no son los más necesitados y que representan una minoría insignificante en el problema habitacional de la Argentina.
Una mentira más por parte del Ministro para tratar de dibujar esos maravillosos 18 meses de los que nos hablara hace algún tiempo, y que, día tras día, todos vemos cómo se esfuman en el marco del deterioro permanente de las condiciones de vida de los argentinos y las argentinas.
