Buenos Aires como ciudad del conocimiento

La modificación de la coparticipación cuestiona una característica estructural en nuestro país y nuestra ciudad: la desigualdad territorial. 

15 de septiembre, 2020 | 18.25

La decisión del gobierno nacional de modificar la coparticipación para financiar la creación del Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la provincia de Buenos Aires, más allá de las lecturas políticas intencionales, cuestiona una característica estructural en nuestro país y nuestra ciudad: la desigualdad territorial. Esta triste realidad, producto del desarrollo trunco que ha tenido nuestro país por siglos, debe ser abordada desde múltiples niveles de administración (local, provincial y nacional). Pero para que sea exitoso y fructífero el debate, tenemos que llegar a un acuerdo sobre el punto de llegada.

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El modelo de desarrollo nacional tiene que expresar claramente una estrategia de desarrollo territorial. En este sentido, el debate sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires no es nada menor, y la definición sobre qué Ciudad de Buenos Aires queremos menos aún. Y es un debate para dar en conjunto, ya que no podemos explicar el poder económico y financiero que se concentra en la Ciudad sin comprender las economías regionales, el desarrollo industrial de la provincia o el modelo agroexportador. Es en este sentido, si soñamos con una Argentina industrial, que produzca y genere valor agregado a nuestras materias primas, necesitamos una Ciudad de Buenos Aires que aproveche sus condiciones marco para que florezcan las mejores empresas de servicios para el resto del país. Por eso, en una Argentina desarrollada, tiene sentido que su capital le de escala a la producción y al trabajo que se genera en el resto del país.

Para ésto necesitamos abandonar la Ciudad del cemento y de las vidrieras adoptado por la gestión de Macri-Larreta y pasar a un modelo de Ciudad del conocimiento. La Ciudad es la sede de las mejores Universidades y centros de estudios del país, además posee un distrito tecnológico que podría ser amplificado, gran capital humano y las redes para poder potenciarlo. Todos los elementos están, pero solo el Estado puede articularlos. Se trata de generar la sinergia necesaria entre investigación y producción, entre el sector público y el privado, entre universidad y empresa. Si esto era algo acuciante el año pasado, en la actual realidad de la pandemia se vuelve absolutamente necesario para encarar la recuperación económica. Hace más de lo mismo que hacíamos antes no es una solución.

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Pero ¿qué pasos tenemos que dar para transformar a Buenos Aires en la Ciudad del Conocimiento? Un buen punto de partida es retomar las propuestas elaboradas por el Frente de Todes en la campaña de 2019, adaptándolas por supuesto a esta nueva realidad. En primer lugar, es necesario crear una agencia de ciencia, tecnología e innovación que se convierta en el gran articulador de este programa de desarrollo. Dicha agencia podrá, entre otras cosas, proponer grandes problemas a resolver, canalizando financiamiento y ofreciendo incentivos. Entre los diversos sectores y temas, la investigación médica y en todas las disciplinas relacionadas con la salud tiene la oportunidad de ser uno de los sectores más pujantes en la nueva normalidad. Pero la solución de los grandes problemas urbanos, como el transporte, también será clave. En segundo lugar, potenciar y multiplicar los polos de actividad, como el Distrito Tecnológico, atrayendo a las empresas, tanto a las grandes como a las start-ups, y buscando generar un círculo virtuoso de colaboración y sinergia. En tercer lugar, potenciar el rol de Buenos Aires como polo universitario a nivel regional y continental. En esta nueva realidad, sabemos que una gran parte de la educación será a distancia, lo que brinda aún más oportunidades a nuestras universidades de tener estudiantes de todo el mundo, aunque también producirá una mayor competencia.

Potenciar y ampliar los sectores que ya tienen un importante desarrollo en la Ciudad, como la industria del software, es clave para generar más empleo de calidad, y al mismo tiempo ingresar las tan necesarias divisas, reduciendo en términos relativos el peso de otros sectores como el agro. La Ciudad de Buenos Aires tiene una gran oportunidad de aumentar el valor agregado de la producción argentina para el mundo. Y para esto se requiere discutir las prioridades presupuestarias de la CABA, hay que invertir en educación pública en todos sus niveles, en redes de transporte, en conectividad en todos los barrios. El Gobierno nacional y la provincia también se beneficiarían de una Ciudad tecnológica, que ahorre divisas, que invierta en recursos humanos, que potencie Pymes y emprendimientos. Salgamos de debates marginales, discutamos hacia dónde queremos ir y cómo invertir para crecer. No la dejemos pasar. Es hora de cambiar nuestra estructura económica e ingresar de verdad al siglo XXI.

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Delfina Rossi

Nació en Rosario. Es magíster en Economía y en Políticas Públicas y cursa el doctorado en Ciencia Política. Directora del Banco Ciudad de Buenos Aires. Exdirectora del Banco de la Nación. Referenta de Buenos Aires 3D. Feminista, ciudadana del mundo, porteña por elección.