Recuperemos el río

El peligro de desaparición de las costas porteñas del Río de la Plata. 35 hectáreas de espacio público en peligro por los negocios inmobiliarios que planea el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 

12 de noviembre, 2020 | 16.46

Hagamos una apuesta. Mostrale esta foto a cualquier porteño o porteña y preguntale dónde cree que quedan estas costas. Estoy segura de que podrán nombrar decenas de balnearios, Mar del Plata seguramente sería el lugar más mencionado y sin embargo, jamás acertarían. 

Pero esta foto es de nuestra Costanera, en el año 1935. Aunque hoy parezca mentira, los y las habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, además de vivir en una de las ciudades más hermosas del mundo, teníamos acceso a un río. Y no a cualquier río. Al Río de la Plata, al río más ancho del mundo, al río que ha sido la fuente del crecimiento y el desarrollo de nuestra querida Buenos Aires desde el momento mismo de su nacimiento.   

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¿Qué fue lo que pasó para que hoy nos resulte imposible identificar esta imagen como parte de nuestra ciudad? ¿Qué ocurrió para que esa anchura infinita del río se hiciera cada vez más angosta, hasta llegar al punto que hoy sólo podemos acercarnos a él a través de una pequeña reserva ecológica? 

Negocios. Pingües negocios

En 1975, la Municipalidad prohibió a los habitantes de la Ciudad bañarse en el Río de la Plata. Pocos meses después, comenzaba en la Argentina la época más oscura de nuestra historia y la tragedia que significaron los años de la dictadura dejó totalmente oculta una pérdida tan pequeña. ¿Quién podía preocuparse por no poder bañarse en el río en momentos en los que nadie sabía si ese día iba a volver a su casa con vida? Ese año marcó el comienzo de una serie de decisiones gubernamentales y negociados privados que nos fueron alejando cada vez más de nuestra costanera. 

En la década del 80, el ex intendente Osvaldo Cacciatore la utilizó para tirar los escombros de la construcción de la autopista y, en los 90, el ex presidente Carlos Menem comenzó con las concesiones a precio vil que continúan hasta hoy.

Este año, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, presentó y logró aprobar en la Legislatura, con su mayoría automática, un proyecto para privatizar Costa Salguero y Punta Carrasco, 35 hectáreas de acceso directo al río que, aunque ya parecían privatizadas, sólo estaban siendo concesionadas por la Ciudad. 

Esas 35 hectáreas junto al río eran y son nuestras. La concesión a estas empresas vence el año que viene y el proyecto de Larreta sólo significa una cosa: entregar esas tierras de manera definitiva a manos privadas y alejarnos todavía más de nuestro río y de la posibilidad de disfrutarlo. 

Pero todavía no está todo perdido: el 27 de noviembre habrá una audiencia pública en la que los porteños y porteñas podemos hacernos escuchar, podemos defender el río y nuestro derecho a disfrutarlo.

El 27 podemos decirle a Rodríguez Larreta que tenemos otro plan para nuestra costanera. Un plan que nos incluya a todos y todas, que convierta esas 35 hectáreas en espacio público en el que las familias podamos disfrutar los fines de semana, los veranos de calor agobiante, las salidas de la luna en todo su esplendor. 

Que no nos gane el olvido. Recuperemos la memoria de la vida junto a ese río, sin el cual no podríamos ni siquiera llamarnos porteños, y exijamos a quienes nos gobiernan hace más de una década en la Ciudad que dejen de hacerlo a espaldas del pueblo, un pueblo que tiene muchas ganas de darse la vuelta y dejar de una vez por todas de darle la espalda a su querido río.

* La autora es legisladora porteña (MC), Movimiento Evita

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Andrea Conde

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