Ya pasó casi un mes desde que se consumó la victoria peronista en la provincia de Santa Fe, y comienza a encaminarse lo que será una larga transición hasta el 10 de diciembre, cuando el gobernador electo Omar Perotti reciba la banda de su antecesor socialista, Miguel Lifschitz, quien dijo este martes en Rafaela (ciudad que vio nacer a Perotti políticamente) que ya tuvo conversaciones con su sucesor justicialista para comenzar a ordenar el cambio de gobierno. 

Hace días, un grupo designado por el próximo mandatario se reunió con el ministro de gobierno saliente, Pablo Farías, para acercarle una serie de puntos sobre los que precisan información para conocer el estado financiero y económico del Estado provincial, en especial respecto de la ejecución presupuestaria y la situación del Tesoro. La reunión fue amena, dijeron los que participaron, y si bien no se pusieron plazos esperan que la semana que viene ya aparezcan respuestas de algunos ítems.

Cuentas pendientes

“Cuando se habla de transición básicamente nos referimos a la caja y los compromisos que se dejan”, señala consultado por El Destape Rubén Michlig, un cuadro técnico de importancia dentro del peronismo, que participó de la reunión y cumplió el rol de ministro Coordinador durante el último gobierno de Jorge Obeid (2003-2007). Michlig fue parte del anterior traspaso entre ambos partidos, y quienes lo conocen lo definen como una de las personas que más sabe de administración pública en la provincia. Su rol es trazar lo más rápido posible una radiografía de las cuentas públicas y el estado de las cosas que dejará el socialismo tras 12 años en el poder. La redacción del documento evidencia su mano detrás de la lista de pedidos.

El ex secretario de Hacienda indicó que “básicamente se pidió información sobre ejecución de obras públicas y la situación de caja, que es delicada porque está en cero, y sobre otras situaciones especiales de algunos organismos y designaciones”. Un punto importante, remarcó el contador, es que “hubo un fuerte compromiso de respetar la Ley de Responsabilidad Fiscal, que establece que no se puede aumentar el gasto corriente que pueda comprometer a ejercicios futuros salvo algunas excepciones”. Los hombres de Perotti también le avisaron a Farías que pedirán a la Auditoría General de la Nación una revisión de las cuentas santafesinas, que comenzará en diciembre.

"Esto tiene que ver con la dificultad de obtener información real. En 3 años y medio el socialisno no nos ha contestado un solo pedido de informes de la Legislatura", se quejó una diputada peronista que pidió reservar su nombre, y que acusó al Frente Progresista de “decir que está todo bien” y “construir un relato de que entregan una provincia ordenada”.

Para la legisladora, “esto evidencia la situación real a la que va a tener que hacer frente el próximo gobierno, que va a impactar por lo menos en los dos primeros años de Perotti. Hay deudas tomadas en dólares, que el peronismo no acompañó en la Legislatura y cuyas primeras cuotas pagará la gestión que viene”, lamentó. “La cuestión económica y financiera ha sido uno de los peores aspectos de las gestiones socialistas. Ha sido un gobierno ineficiente que no ha manejado bien los números”, definió.
Sin sorpresas

En resumen, más que sospechas de desmanejos, lo que está pidiendo Perotti es que no cierren el presupuesto 2020 sin consultarlo y que no aumenten los gastos corrientes. El pedido de auditoría es una devolución de gentilezas por la que llevó adelante Binner al asumir sobre las cuentas que dejaba Obeid. Lo que realmente preocupa al PJ es básicamente las deudas y créditos pedidos con distintos organismos, por lo que quieren tener claro cuáles son, cuándo son los vencimientos y en qué se gastó ese dinero para estar prevenidos. “La idea es hacer un traspaso prolijo, ordenado y sin demasiada turbulencia", contó un asesor de uno de los miembros del grupo designado para llevar adelante la transición.

Durante su gobierno, Obeid había creado un fondo anticíclico para hacer frente a momentos problemáticos para la economía provincial, que al terminar su mando tenía 1600 millones de pesos, equivalente según los cálculos de los equipos del peronismo a 25 mil millones de pesos actuales. Cuando ganó las elecciones, Binner pidió que esos recursos no se toquen y reciba la totalidad, algo que finalmente sucedió tal como lo requería. En off, desde el PJ estiman que cuando asuma Perotti en diciembre, se encontrarán por lo menos con un déficit de 12 mil millones de pesos provocado fundamentalmente por “obra pública para hacer campaña y gasto corriente”.

De todos modos, advierten que si bien ahora están sujetos a la voluntad política de Lifschitz de entregar los números, cuando tengan el diagnóstico comenzarán a tener posiciones públicas sobre algunos aspectos. “Hay datos globales que se publican, pero les falta detalle o se suben con mucha demora como es el caso de situación de caja, disponibilidades, deuda flotante o deuda de largo plazo. La última cifra es de mayo e indica un déficit de 8 mil millones. Pero queremos tener los datos actualizados”, relata Michlig.

Además, manifestó el exfuncionario, esperan que Lifschitz devuelva un gesto político de la última gestión justicialista en la provincia. “Cuando a Binner no le gustaba una licitación, se daba de baja, como pasó con dos grandes acueductos que no se adjudicaron y quedaron a criterio del próximo gobernador. Es de esperar que cosas como esta puedan suceder, porque no parece un escenario para pensar nuevas obras millonarias”, se esperanzó el contador. Serán cinco largos meses de convivencia entre ambos partidos, seguramente llenos de negociaciones.

*Nicolás Maggi es corresponsal de El Destape en Santa Fe.