03 de febrero, 2020 | 16.19

Los planes de Alberto Fernández para limpiar a la Gendarmería, la fuerza predilecta de Patricia Bullrich

Fue el brazo armado del macrismo y protagonista en los casos Maldonado y Nisman. Homenajeó a la exministra de Seguridad antes del cambio de Gobierno. Las medidas que se vienen.

La Gendarmería fue protagonista de hechos que marcaron a fuego al gobierno de Mauricio Macri. Fue la responsable de la muerte de Santiago Maldonado; reprimió a trabajadores, como los de Cresta Roja; y participó en el caso Nisman, donde realizó un peritaje escandaloso. Esta fuerza, que estuvo bajo el mando de la exministra de Seguridad Patricia Bullrich, fue la favorita del PRO. La identificación con Cambiemos fue tan fuerte que en una de las últimas marchas a favor del entonces presidente Mauricio Macri, los manifestantes aplaudieron a los gendarmes que estaban apostados en las calles. Este cuadro abre una serie de interrogantes ineludibles: con la llegada de Alberto Fernández al Poder Ejecutivo ¿cómo actuará esta institución? ¿qué rol tendrá? ¿se revisará todo lo actuado por ella? 

Bullrich eligió a la Gendarmería como fuerza de choque. La utilizó para reprimir hasta en la jornada del debate por la reforma previsional, donde en las afueras del Parlamento se agredió a legisladores nacionales y se detuvo inocentes sin ningún motivo. Bullrich, lejos de sancionar los excesos, defendió los peores actos, como el accionar de la fuerza en el caso de Santiago Maldonado, el joven que apoyaba un reclamo de la comunidad mapuche y murió en el marco de una feroz represión ilegal de los gendarmes, que se habían adentrado sin autorización judicial en la Comunidad Pu Lof en Resistencia de Cushamen. 

“No voy a hacer la injusticia de querer tirar a ningún gendarme por la ventana”, afirmó Bullrich a la hora de referirse a la forma en que actuaría el ministerio de Seguridad en el caso Maldonado. Fue a mediados de agosto de 2017, en el Senado, donde expuso sobre el controvertido operativo. Hizo un blindaje que luego le sería retribuido.

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Antes del cambio de gestión, Gendarmería le entregó a la ministra un sable a modo de homenaje. Fue tras la derrota del macrismo en las urnas. El arma blanca tenía una inscripción: la misma frase que ella había dicho en el marco del caso Maldonado.

Los cambios

Tras la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada se modificó el paradigma en torno a la seguridad. El nuevo presidente nombró a Sabina Frederic en el cargo que tenía Bullrich. Así, se busca terminar con la política de la mano dura. 

Una de las primeras medidas que tomó la titular de la cartera de Seguridad fue renovar las cúpulas de todas las fuerzas, las de seguridad y armadas, entre ellas, la Gendarmería. Es habitual que una nueva administración tome este tipo de decisiones. Es una señal clara de que cambió el mando político.

Así, en la GNA se designaron nuevos jefes, que no estaban vinculados con el macrismo. El comandante general Andrés Severino se transformó en el nuevo director de la fuerza. Lo secunda como subdirector nacional, Javier Lapalma.

Otro paso que dio Frederic fue dar un mensaje político claro. Anunció que se va a hacer una revisión técnica de la pericia interdisciplinaria que la fuerza realizó en el caso Nisman, que está repleta de errores. Aquel estudio fue realmente escandaloso: según ese trabajo, al fiscal lo habrían asesinado dos personas luego de drogarlo con ketamina.

Algunos de los errores que cometió la institución en aquel peritaje fueron los siguientes:

*Se malinterpretaron los patrones de manchas de sangre que había en el baño de Nisman lo que llevó a conclusiones erróneas respecto a la posición del fiscal y la cantidad de personas en la escena.

*Se afirmó que al fiscal lo drogaron cuando ni el Cuerpo Médico Forense ni la querella sostuvo sostenido algo semejante.

*Ubicaron a dos homicidas en el baño donde apareció muerto fiscal. Según este estudio, uno lo sujetaba y otro le disparó. No solo no explica cómo salieron y cómo no dejaron una huella de sangre. Ni siquiera la querella habla de dos asesinos. Menciona uno solo.

*En diálogo con El Destape, el reconocido perito Juan Edson Santos Lovatón demolió el trabajo de la fuerza. Dijo que todos los indicios arrojan que Nisman estuvo solo en el baño y que se disparó a sí mismo. Santos Lovatón fue citado en el trabajo de la GNA como referencia en el tema.

¿Qué revisará Frederic de todos esto? “Los protocolos y las formas de hacer pericias de la fuerza”, explicaron desde la cartera de Seguridad. 

También es factible que se analicen los trabajos de otras fuerzas (bajo órbita de Seguridad están también la Prefectura, la PSA y la Policía Federal). Podría realizarse una unificación de criterios y actualización de los protocolos. 

Desde el entorno de la ministra aseguran que “no se busca hacer una caza de brujas de la Gendarmería sino de mejorar los estándares de trabajo”. 

No obstante, una revisión de lo hecho por la fuerza en el caso Nisman no pasará desapercibida. Tan delicado es este punto que tras el anuncio de Frederic de revisar el peritaje, la oposición le respondió con un pedido de juicio político, que la Coalición Cívica presentó en el Congreso. La reacción fue acorde a las consecuencias que tendría una anulación del peritaje de la GNA: la tesis del homicidio entraría en un vacío de pruebas difícil de sostener en el tiempo. Y una pregunta será inevitable: ¿la GNA falló por negligencia o por mandato político?

Otro de los ejes de la nueva gestión será terminar con el show mediático que le imprimió Bullrich a la fuerza. “La administración anterior le dio espectacularidad mediática a temas que no lo ameritaban”, explican. Buscarán dedicarse más al trabajo y menos a las cámaras. 

“El problema fue Bullrich, no la Gendarmería”, concluyen desde el ministerio. Y apuestan a la recuperación de una fuerza que quedó muy asimilada al PRO y a lo peor de sus prácticas.

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