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Inundaciones en el Conurbano: hay que tener déficit fiscal, endeudarse y quebrar al Estado; si no, no vale

Un repaso de la gestión municipal y provincial para dejar en claro las responsabilidades por las obras que podrían haber mitigado el impacto de la crecida de agua. 

20 de octubre, 2019 | 02.00

El complejo cuadro que padecen numerosos bonaerenses, afectados por la inundación que golpeó distritos urbanos del área metropolitana, La Plata y otras zonas de la Provincia, provocó el remanido debate sobre las responsabilidades políticas producto del fenómeno climático.

En principio, el periodismo oficialista omitió señalar las particularidades de la situación, signada por el enorme caudal de precipitaciones caído y por la crecida del Río de la Plata, que impidió un drenaje rápido de los ríos y arroyos colectores que atraviesan el Gran Buenos Aires.

La segunda manipulación en que incurrieron los comunicadores amarillos se centró en diluir la responsabilidad exclusiva de la gobernación por la falta de ejecución de las obras hidráulicas en la Provincia. Es evidente que un municipio no puede realizar una intervención hidráulica que altere el cauce de un curso de agua que atraviesa varias jurisdicciones, ya que, al hacerlo, podría distorsionar el flujo del mismo en toda la cuenca. A su vez, un municipio carece de los recursos para afrontar semejante obra.

En síntesis, la parcializada información del periodismo oficialista no permitió dimensionar dos elementos centrales:

1) La singularidad del fenómeno climático que provocó el anegamiento de distintas zonas en la Provincia.

2) El grado de ejecución del Plan Hidráulico Provincial, que sufrió varios recortes desde 2018, y si el mismo hubiera servido para mitigar las consecuencias de las inclemencias meteorológicas.

La mayoría de los móviles reflejaron la situación de los damnificados por las inundaciones y orientaron las culpas hacia los líderes comunales de las zonas dañadas. Este uso canallesco de una tragedia, en el caso de La Matanza, afectada por la inundación, adquirió un fuerte componente ideológico que sorprende y advierte sobre el futuro devenir político.

El municipio de La Matanza exhibe dos décadas de prudencia fiscal en la administración del Presupuesto. Ha logrado cerrar todos los años con superávit presupuestario.

El resultado de esta política sostenida en el tiempo fue la acumulación de un Fondo de Fortaleza Fiscal de libre disponibilidad que, al 31 de agosto del corriente, ascendía a $ 8.907 millones depositados íntegramente en el Banco de la Provincia de Buenos Aires, agente financiero oficial del Municipio.

El municipio de La Matanza mantuvo sus cuentas en orden, no requirió endeudamiento y enfrentó con éxito las agresivas políticas de discriminación de recursos destinados a obras, la retirada de asistencia y el hundimiento de la actividad económica industrial y comercial en la jurisdicción, perpetrados durante estos años por los gobiernos de Macri y Vidal.

Es necesario precisar que el presupuesto municipal es apenas el 1,9% del producto bruto geográfico del distrito. Es decir que, frente a un debilitamiento del rol de los estados nacional y provincial como el vivido en estos años, el accionar municipal sólo puede tener un carácter paliativo y de asistencia, que es, en definitiva, lo que ha ocurrido.

Los gobiernos de Macri y Vidal no permitieron la apertura de dos hospitales terminados en el distrito ni la puesta en funcionamiento de la segunda sede de la Universidad Nacional de La Matanza, construida enteramente con fondos municipales. Vidal recortó el coeficiente de distribución de la coparticipación en un 10% respecto de 2015 y redujo drásticamente el monto de obras provinciales en el bienio 2018-2019, a un punto en el cual el municipio destina mayor cantidad de recursos en obras que la propia gobernación en la jurisdicción. En efecto, el presupuesto provincial del año 2018 destina a La Matanza $ 900 millones, mientras que la Secretaría de Obras Públicas municipal invirtió, en ese año, $1.100 millones. Para 2019, el Presupuesto provincial preveía apenas $ 700 millones, representando una caída nominal del 22% en un contexto de muy alta inflación, y el proyectado de inversión del Municipio arroja $2.100 millones.

La grave crisis económica provocada por las políticas de Macri, y acompañadas por Vidal, ha generado en La Matanza, al 31 de agosto de 2019, una caída real interanual de 22,4% de los ingresos coparticipados por el Tesoro provincial, que representa un tercio del financiamiento presupuestario comunal.

La crisis que viven las familias ha deteriorado la percepción de las tasa de servicios generales, que experimentó una caída interanual en ese mismo período del 23,2%. Con los recursos coparticipados y la propia recaudación golpeados, el Fondo de Fortaleza Fiscal le ha permitido a La Matanza sostener la actividad del Estado frente a la crisis. Los empleados municipales matanceros recibieron un bono compensatorio del desborde inflacionario por $16.000.

Es sorprendente que quienes administraron con prudencia sus presupuestos y reunieron ahorro fiscal para afrontar una crisis inducida por las políticas del gobierno nacional deban dar explicaciones de un modelo de gestión sustentable en el tiempo, frente a quienes quebraron el Estado, endeudándolo y viabilizando la fuga del país de  U$S 80.000 millones en cuatro años.

En el fondo, lo que más irrita a la oligarquía es que la solvencia fiscal genera autonomía política. Frente a gobiernos nacional y provincial hostiles y de signo opuesto, la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, sostuvo, desde el inicio de su gestión, una firme posición contra la política tarifaria y los impactos que ésta provocaba en las industrias y las familias matanceras, contra la pérdida de federalismo fiscal que implicaba el Pacto Fiscal firmado por la gobernadora por imperio del FMI, que derivó en el recorte de un conjunto de recursos destinados a los municipios, y se opuso a la desindustrialización del área metropolitana de Buenos Aires y a la ausencia del Banco Provincia como banca de fomento al desarrollo productivo.

Equilibrio fiscal y autonomía política son los vectores que permitieron exhibir un manejo del Estado distinto al de Macri y Vidal, manejo del Estado que sometido con éxito a la compulsa electoral en las elecciones primarias de este año.

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