La elección de intendente en la ciudad de Rosario tuvo un cierre feroz. Con una diferencia mínima de 8 mil votos, el candidato del Frente Progresista, Pablo Javkin, se quedó con la victoria en unos comicios teñido de polémica. Será la primera vez en 30 años que un socialista no gobierna la ciudad más grande de la provincia y la tercera del país, ya que el nuevo intendente proviene de la Coalición Cívica (aunque hace tiempo se alejó de Elisa Carrió) y tiene pasado radical. Verónica Irízar, la precandidata socialista, había perdido la interna en unas PASO también ajustadas.

No era una buena noche para el Frente Progresista, que veía cómo Omar Perotti se escapaba en el recuento y el peronismo le arrebataba la provincia. Por eso Javkin se apuró a salir sobre las 21.30 a adjudicarse la victoria, en lo que se veía como una elección muy peleada. Pareció apresurado, y como una estrategia de instalar la victoria como consuelo (el Frente también ganó en Santa Fe).


Inmediatamente el peronismo, reunido en el Centro Cultural Atlas, salió a tildarlo de “irresponsable”. “Si tiene esa cara ganando, mamita”, se mofó Sukerman. “Como siempre, a Roberto no le fue bien en el centro pero compensa con los barrios”, decía una joven dirigente. “El socialismo no está cargando los votos de los barrios populares”, decían.

“Si es necesario iremos a Santa Fe a contar voto por voto”, advirtió y recordó lo sucedido en 2015 con Miguel Del Sel, cuando la elección se definió con una diferencia de 1700 votos respecto de Miguel Lifschitz. “Hay 21 mil votos impugnados, casi el 4%, es el triple de lo normal, con una diferencia entre ambos candidatos de 8 mil votos”, comentaba un asesor del candidato peronista.

Recién sobre las 23.30, con casi totalidad de las mesas escrutadas y cuando la diferencia ya era irreversible, el candidato justicialista reconoció la derrota.

La elección fue pareja porque Javkin a duras penas pudo sostener los votos que había cosechado el Frente en la interna entre ambos precandidatos, pero no creció aún cuando en las generales siempre vota más gente. E incluso cuando Jorge Boasso, radical que perdió la interna de Cambiemos ante Roy López Molina (salió tercero y fue duplicado en votos por Sukerman) salió en la semana a apoyar al candidato del Frente Progresista en una curiosa movida. Muchos sospechan que votantes peronistas y macristas votaron por Javkin en la interna para cortar con tantos años de gestiones socialistas, y eso infló los números de lo que cosechó en la primaria, desinflándose en la general. Parece una explicación verosímil.

Lo cierto es que el socialismo (a excepción de Miguel Lifschitz, que arrasó en Diputados) fue castigado por el electorado rosarino. No solo Bonfatti perdió en la ciudad con Perotti, sino que después de 28 años, el departamento Rosario vuelve a tener un senador peronista. El periodista deportivo Marcelo Lewandoski, ex relator del Fútbol Para Todos y columnista deportivo del noticiero de Telefé en Rosario, superó por 65 mil votos nada más y nada menos que a la intendenta Mónica Fein. Un verdadero batacazo. “Cuando lo veía en la calle, por cómo reaccionaba la gente, sabíamos que ganaba”, comentó un operador de la campaña.

En concejales, otra excepción, el Frente tuvo una victoria holgada de la mano de la presentadora televisiva Susana Rueda. Unos 155 mil votos contra 110 mil del peronista Toniolli, el segundo. Se estima que sacó 5 bancas, mientras 3 fueron para el peronismo, 3 para Cambiemos, 3 para ciudad Futura y uno para el partido de Amalia Granata, que llevaba al ex futbolista de Newell’s Ariel Cozzoni como candidato.