Con las encuestas propias dando ganador en primera vuelta por seis puntos a Alberto Fernández sobre el presidente Mauricio Macri, la Casa Rosada dio la orden de no repetir el error del 12 de mayo, donde Cambiemos Córdoba detonó y fue con dos listas a las elecciones provinciales, posibilitando la reelección de Juan Schiaretti.

Así es que el próximo miércoles 12, la Unión Cívica Radical, el Frente Cívico y el PRO inscribirán la alianza Cambiemos para las elecciones PASO del próximo 11 de agosto. En Córdoba, los sondeos le dan a Macri el triunfo con 45% de los votos; pero la fórmula entre Alberto Fernández y la ex presidenta Cristina Fernández ya tiene 25%; y el peronismo de Juan Schiaretti ronda el 30%, muy lejos del 54% logrado hace un mes en los comicios provinciales. Las idas y vueltas de Alternativa Federal diluyeron el caudal de Schiaretti.

En Córdoba, Macri almorzó con un empresario procesado en la causa de las fotocopias de los cuadernos 

Para lograr el triunfo en esta provincia, el miércoles de la semana pasada, el Presidente inició su campaña cordobesa realizando tres actividades: visitó la Central Nuclear de Embalse; inauguró una planta de ensamblaje de una aeropartista de capitales alemanes y españoles en predios de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) “Brigadier general San Martín” y almorzó en el departamento del condominio Chateau Village del influyente Mario Pereyra, dueño y conductor de la mañana de la radio Cadena 3. En ese almuerzo, el anfitrión invitó a Macri; al viceintendente cordobés Felipe Lábaque –es empresario de la salud y presidente del club de básquet Atenas-; a otros dos de los dueños de Cadena 3, Gustavo De Filippi y Carlos Molina; a oro empresario, y a Mario Buttigliengo, uno de los dueños de la contratista Boetto y Buttigliengo (BBC).

Macri y los empresarios almorzaron una entrada de bruschettas de jamón; salmón como plato principal, y de postre bombas de crema para el postre. El café estuvo acompañado por alfajores de maicena, pero Macri reincidió con las bombas de crema.

Esa misma tarde, cuando ya estaba en Buenos Aires, a Macri le anoticiaron que Mario Buttigliengo figura en la causa de las fotocopias y que el juez Claudio Bonadio lo tiene con procesamiento –sin prisión- acusado de los delitos de asociación ilícita, en calidad de miembro y cohecho activo, reiterado en 11 hechos, dos de ellos en calidad de autor y otros nueve en calidad de coautor. El Presidente estalló de ira y dijo que esa situación no se le podía haber pasado a Pereyra.

 “Somos los dueños de los votos en el interior de Córdoba", le dijeron a Macri intendentes radicales del interior cordobés

Al día siguiente, el jueves, el juez de la causa de las fotocopias confirmó que Buttigliengo está procesado y que tiene un embargo por bienes y dinero por $1.100 millones.

Entre 2003 y 20015, durante los 12 años kirchneristas, Mario Buttigliengo fue presidente y accionista mayoritario de Boetto y Buttigliengo, que ahora se llama BBC. Su socio Francisco Boetto, fallecido en agosto de 2010 fue el accionista minoritario.

El martes anterior, 24 horas antes de que Macri almorzara con Pereyra y Buttigliengo; unos treinta intendentes radicales visitaron al Presidente en la Casa Rosada. La gestión la hizo otro cordobés, el ministro de Defensa Oscar Aguad.

 “Somos los dueños de los votos en el interior de Córdoba. El interior del interior fue el que le dio el triunfo a Cambiemos e hizo presidente a Macri”, se ufanaron en las reuniones que tuvieron en el Salón Blanco de la Casa Rosada con el Presidente y el jefe de Gabinete Marcos Peña.

José Bría, de Morteros; Gustavo Botasso, de Hernando; y Mauricio Cravero, de Arroyito fueron algunos de los intendentes radicales que se ofrecieron a reconstruir Cambiemos en Córdoba. En esa misma reunión, Fernando de Andreis, secretario General de la Presidencia, advirtió: “Perdemos en primera vuelta. Tenemos que poner todo el esfuerzo para llegar a segunda vuelta; y en eso volvemos a apelar al esfuerzo de Córdoba”.

Ya finalizando la agitada semana, el sábado, el intendente cordobés Ramón Javier Mestre se llevó una victoria de corto alcance, cuando el Congreso Provincial de la UCR ratificó su pertenencia a Cambiemos –hace dos semanas la UCR Nacional hizo lo mismo en su Convención Nacional de Parque Norte- y lo habilitó como presidente del radicalismo a llevar adelante las negociaciones con el resto de sus socios cambiemitas. Su correligionario Mario Negri, a través de sus congresales, impulsó la creación de una comisión negociadora, pero el mestrismo bloqueó esa posibilidad.

En las elecciones provinciales Negri logró poco más del 18% de los votos como candidato a gobernador de Córdoba Cambia, la alianza con el Frente Cívico de Luis Juez y el PRO. La Coalición Cívica no firmó el frente porque tiene su personería suspendida. Córdoba Cambia fue apoyada sólo formalmente por la Casa Rosada y la líder de la Coalición Cívica estuvo en Córdoba durante diez días haciendo campaña por Negri.

Mientras que Mestre fue candidato de la Unión Cívica Radical y quedó tercero: no llegó al 12% de los votos. En la Capital, su bastión, le fue peor: sólo uno de cada 10 cordobeses aprobó con su voto la gestión de Mestre.

En las elecciones generales de octubre Cambiemos pone en juego las cinco bancas que obtuvo en 2015 con el aluvión de la candidatura presidencial de Mauricio Macri hace cuatro años. Esa vez fueron elegidos Mario Negri, la mestrista Olga Rista; los macristas Nicolás Massot y Javier Pretto y la desconocida Leonor Martínez Villada de la Coalición Cívica de Carrió.

Hoy la situación en la alianza oficialista es otra: Marcos Peña reemplazó a Massot en el armado de Córdoba y tiene una mala relación con Mestre. El jefe de Gabinete quiere imponer a Negri como primer diputado en reconocimiento a su lealtad por haber sido candidato a gobernador de la lista macrista.

Massot, armador del PRO desde 2013, convertido en jefe de la bancada macrista en Diputados está con las valijas listas: en agosto, en plena disputa por las PASO, el diputado de Bahía Blanca partirá a Connecticut, Estados Unidos, donde se instalará durante cuatro meses para cursar una beca en la prestigiosa Universidad de Yale. Quizá tampoco regrese al PRO.

En Córdoba y la Casa Rosada todos saben que Massot y su jefe político Emilio Monzó pugnaban por la incorporación del peronismo no kirchnerista a Cambiemos y operaron por la reelección de Schiaretti. El diputado nacional Javier Pretto, que milita junto a Massot es otro de los que entró en el ostracismo.

Pese a que en Córdoba triunfó su socio político Schiaretti, y que ambos comparten el mismo perfil de votante conservador y de derecha; recién dos semanas después de la derrota, Mauricio Macri cayó en la cuenta del fuerte peso simbólico de la caída: el peronismo le sacó 36% de los votos a Córdoba Cambia; y más de medio millón de votos a Cambiemos si se suman los votos de Negri y Mestre. Además el PJ y sus aliados gobernarán desde el 10 de diciembre las principales ciudades de la provincia, la Capital, Río Cuarto, Villa María, San Francisco y quizá Villa Carlos Paz, donde se vota el próximo domingo 30 de junio. Y triunfó en 25 de los 26 departamentos, por lo que consiguió el 75% de los escaños de la Legislatura, que le dan mayoría agravada.

El encargado de rearmar el PRO cordobés es el diputado nacional y ex árbitro internacional Héctor “La Coneja” Baldassi, quien conserva popularidad entre los votantes y está fuertemente enfrentado con la conducción oficial del PRO, presidida por el legislador Darío Capitani, donde juegan Massot y Pretto. Un aliado de Baldassi en la recperación del macrismo cordobés es el viceintendente Lábaque.

Justamente fue Capitani –por orden de su jefe Massot- quien demoró la constitución de Cambiemos Córdoba para las elecciones provinciales. Mestre como presidente de la UCR y Juez como titular del Frente Cívico lo habían hecho en noviembre del año pasado; y Capitani recién firmó el acta de la alianza en febrero pasado.  

El plazo para inscribir las listas que participarán de las PASO vence diez días después de la constitución de alianzas, el 22 de junio.

“Estamos terminando de pulir el reglamento, vamos a tener una reunión entre los presidentes de los partidos para firmar la constitución de cambiemos en Córdoba. Somos socios fundadores”, le dijo Ramón Javier Mestre a El Destape.

Luis Juez coincidió con Mestre: “Venimos hablando hace unas semanas; el mayor diálogo se dio entre los apoderados partidarios, estamos reconstruyendo la herramienta electoral Cambiemos. El proceso de ruptura no se va a repetir”.

Sin embargo, anoche en Jesús María, Mestre festejó a lo grande la victoria de su aliado, el dirigente ruralista Luis Picat, que le arrebató la intendencia al macrismo. En 2017, Gabriel Frizza, intendente de Jesús María y presidente del foro de intendentes macristas CoMuPro renunció a la Municipalidad y se convirtió en diputado nacional. En su reemplazo quedó Mariana Ispizúa, quién ayer aspiró a ser electa intendenta y cayó frente al mestrista Picat.

Desde 2015, Jesús María recibió discrecionalmente partidas millonarias de la Nación, que no alcanzaron para evitar que el radical Picat lograra 54% frente al 36% de la macrista Mariana Ispizúa. Un dato: el PJ de Juan Schiaretti logró colar dos concejales en la lista de Picat.