El famoso cantante de cumbia Gastón Hernán Villagra, más conocido el Retutu fue estafado con los créditos de Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) y debió pagar más del doble que el dinero que le otorgaron. En una entrevista con El Destape, el músico manifestó que lloró de bronca por el momento económico y afirma que en los comedores que ayuda cada vez van más chicos. “No tiro la toalla solo por ellos”, afirma y abre su costado menos conocido: el trabajo en los barrios.

“La gente del banco me dio el préstamo y no me explicó nada cómo eran los intereses. Saqué 200 mil pesos para cambiar una camioneta que me permita llevar comida a los chicos. Pagué 25 cuotas, la última de 8 mil pesos y cuando hace unos días pregunté cuánto faltaba pagar me dijeron 230 mil pesos. Lloré mucho de bronca”, contó El Retutu.

El músico explicó que para poder pagar la deuda en medio de la disparada del dólar tuvo que vender un auto, una moto y pedir dinero prestado. “Es muy triste lo que hicieron, porque yo recorro lugares en busca de alimentos y juguetes para los pibes, nadie me ayuda en nada”, sostiene y afirma que muchos lo ayudan por sus canciones.

El Retuto describe que la situación en los barrios es cada vez peor: cada vez hay más chicos con hambre y menos solidaridad con ellos. Además afirma que él podría estar en su casa componiendo canciones, pero opta por ayudar, porque cuando era chico padeció el hambre y tuvo que revolver la basura.

“Hace dos días que no duermo por todo este problema, yo debería estar en mi casa, pero hoy desde las 8 de la mañana estoy recorriendo Desarrollo Social por juguetes y Cáritas para pedir mercadería. Yo esto lo hago, porque me gusta y porque pasé mucha hambre cuando era chico, tuve que revolver la basura. Hoy soy El Retutu y la gente me ayuda por eso”, narró.

Acerca de la situación que atraviesan los barrios por las políticas del gobierno nacional, el músico sostuvo que está mal psicológicamente por todo lo que vé. “Mi debilidad son los chicos y me afecta mucho ver tanta necesidad en los barrios. Por el crédito y lo que veo en la calle, reventé. Tengo fe de que las cosas van a cambiar, quisiera volver a ser la persona feliz que era antes”, manifestó.

“Estoy hecho una piltrafa, pero tengo que ponerle la mejor fuerza porque 80 chicos dependen de mi para comer quizás el único plato de comida de todo el día. Por ellos y por mi familia es que todavía no tiré la toalla”, sostuvo.