El primer acto de Mauricio Macri en la Casa Rosada había sido recortar las retenciones a la exportación de granos. En la mega devaluación posterior a las elecciones primarias, Nicolás Dujovne mantuvo esta posición y avaló una disminución sustancial en el arancel. Las cerealeras no desaprovecharon la decisión oficial y exportaron en una semana más del doble de lo que acostumbraban.

Macri había eliminado el arancel para el trigo, maíz y carne y aplicado una reducción gradual para la soja desde el 35% al 30% y luego de a 0,5% mensual. Pese a eso, en septiembre de 2018 reimpuso retenciones por la “emergencia económica” y con la promesa de que serían sólo hasta 2020. Allí especificó un 18% para la soja, más un cargo fijo de $ 4 por cada dólar, con la aclaración de que la sumatoria nunca podría superar el 30%. Por el tipo de cambio del momento significó una participación en el 28%.

El viernes anterior a las PASO la retención que se aplicaba a la soja equivalía al 27% del precio. Pero por la corrida cambiaria, que disparó el precio por momentos muy por encima de los $ 60, el arancel descendió a sólo el 25%.

Aunque parezca menor la variación, esto significó que el Estado deja de recaudar U$S 600 millones por los granos aún no rematados de la campaña actual, precisaron los cálculos de Ernesto Mattos, investigador del Observatorio de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación. Estos representan cerca de $ 32.000 millones que Macri decidió regalarles a las grandes cerealeras por las 22 millones de toneladas guardadas en silobolsas.

Las agroexportadoras, compuestas por un puñado de multinacionales y compañías familiares multimillonarias que pueden acopiar producto y especular con su precio, se apuraron en salir a vender la semana pasada. En esos cinco días, la Bolsa de Cereales de Rosario registró que movieron 3,8 millones de toneladas, con lo que más que duplicó el 1,5 millones toneladas que habían transado la semana previa y cuatro veces superior al 1 millón de la anterior.

 

 

Es que con este adelanto consiguieron que los U$S 1.197 millones obtenidos en esos días no sólo tengan un arancel menor, sino que además coticen entre un 20% y 25% adicional medidos en pesos. Ambos beneficios generados, justamente, por la devaluación y la decisión de no retocar esta estructura.

Si bien Macri también quitó la obligación de que los exportadores ingresen las divisas que generan por su actividad, una porción de eso podrían haberla traído al país en caso de que tuvieran que saldar costos locales. Esto colaboró también a la estabilización del tipo de cambio en torno a los $ 57 a los que cerró hoy.

“Es un enorme negocio para las exportadoras más importantes del país, que siguen aprovechando esta virtual baja de las retenciones para vender los granos que estuvieron acopiando a espera de oportunidades como esta”, analizó Mattos en diálogo con El Destape.

Las cerealeras también adelantaron maíz, ya que las 3,4 millones de toneladas que liquidaron entre el 12 y el 16 de agosto estuvo muy por encima de la tonelada que habían comercializado la semana previa, según las cifras que maneja la Bolsa de Rosario.