El debate en la mesa de ESPN tuvo un protagonista inesperado. En el programa que conduce Mariano Closs, Diego Latorre tiró una opinión sobre el futuro de Brasil en el Mundial 2026 que descolocó a sus compañeros y provocó la reacción más comentada de la jornada: la de Leo Gabes, que amagó con levantarse y dejar la mesa.
La frase de Diego Latorre que encendió el debate
Todo arrancó cuando "Gambeta" se metió en el análisis de la fase eliminatoria y se animó a un pronóstico arriesgado: para él, Japón tiene con qué complicar a Brasil en un eventual cruce de 16avos de final e, incluso, dar el golpe. El comentario no era menor: Brasil llega como uno de los máximos candidatos al título y la sola idea de una eliminación temprana ante el seleccionado asiático sonaba a provocación pura. La hipótesis le resultó demasiado a más de uno en el estudio.
La reacción de Leo Gabes
El que no lo dejó pasar fue Gabes. El panelista se levantó de su silla y amagó con irse de la mesa, en un gesto cargado de humor que descomprimió el momento y arrancó risas en el piso. Lejos del enojo, el periodista volvió a sentarse para defender con argumentos al pentacampeón del mundo.
Ahí llegó su descargo, breve y contundente. "Brasil es Brasil, juega, tiene un futbolista como Vinicius que está en un nivel tremendo. Tiene dos centrales de primer nivel", enumeró Gabes, marcando las diferencias individuales que, a su criterio, hacen de la Verdeamarela un candidato difícil de descartar tan rápido.
El ida y vuelta dejó en evidencia, una vez más, el estilo de Latorre, acostumbrado a lanzar opiniones a contramano que encienden la discusión en la mesa. Esta vez, su pronóstico sobre Japón fue suficiente para sacar de la silla a un compañero, aunque todo quedara en un sketch que sumó condimento a la previa de los 16avos.
Con la fase de grupos entrando en su definición, en la primera edición con 48 selecciones, que sumó una ronda de 16avos inédita antes de los octavos, los cruces de eliminación directa prometen seguir alimentando este tipo de debates. Y la dupla Closs-Latorre, una de las más picantes de la pantalla, vuelve a aportar lo suyo más allá del relato.
