La Selección Argentina atraviesa un momento histórico en el Mundial 2026 y, en medio de la ilusión, esta semana hubo un motivo extra de festejo: el cumpleaños número 39 de Lionel Messi. En ese clima, una charla futbolera en la televisión derivó en uno de los momentos más sensibles de los últimos días, con Fabián Cubero como protagonista inesperado.
Fue en Polémica en el Bar, el ciclo que conduce Mariano Iúdica por América TV, donde el exfutbolista compartió mesa con figuras como Luis Ventura y Miguel Brindisi. Lo que empezó como un debate sobre el presente de la Selección terminó tocando un tema mucho más íntimo: el retiro de los ídolos del fútbol.
El momento en que se quebró
Cuando le tocó hablar, el "Poroto" no pudo sostener la compostura. El excapitán de Vélez —el jugador con más partidos en la historia del club— explicó que, para quienes le dedicaron la vida entera al deporte, cerrar esa etapa deja una marca imposible de borrar.
"Claro que me emociono. El que jugó al fútbol sabe que es un sentimiento de vivir muchas situaciones difíciles dentro de la carrera de un futbolista, y los que nos retiramos…", arrancó, con la voz cada vez más entrecortada.
La confesión que silenció el estudio
Lo que se veía venir finalmente ocurrió: Cubero se quebró en llanto frente a las cámaras y generó un silencio absoluto en la mesa. "Cerramos un capítulo y una parte muy importante de nuestras vidas. Jugamos al fútbol desde que nacimos, prácticamente", sostuvo, mientras intentaba seguir hablando pese a las lágrimas.
Y entonces llegó la frase más fuerte de la noche, la que terminó de conmover a todos: "Cuando veo que un jugador se retira, me pongo a llorar", confesó, sin poder contenerse. El exdefensor, que colgó los botines a fines de 2019 tras más de dos décadas como profesional, dejó en claro que esa transición todavía lo atraviesa de lleno.
La reflexión apareció justo cuando el debate giraba, inevitablemente, en torno al futuro de Messi, que a sus 39 años sigue en un nivel altísimo pero ya acerca a todos a pensar en el día de su despedida. Tras el llanto de Cubero, fue Miguel Brindisi quien puso en palabras esa transición: "Es el fin de una etapa, comienza otra. La tranquilidad de haberlo dado todo. Es muy sensible todo esto", reflexionó, sobre lo difícil que resulta para muchos deportistas asumir el final.
