Encontrarse con una mancha de aceite en la calle es algo relativamente habitual, especialmente en zonas de estacionamiento, estaciones de servicio, talleres o avenidas con mucho tránsito. Sin embargo, lo que a simple vista puede parecer apenas una suciedad sobre el asfalto puede representar un peligro importante, sobre todo para motociclistas, ciclistas y conductores que circulan a cierta velocidad.
En primer lugar, la presencia de una mancha puede significar que algún vehículo está perdiendo aceite de motor u otro tipo de fluido mecánico. Una fuga puede producirse por una junta deteriorada, un reten, un filtro mal colocado, daños en el cárter o diferentes desperfectos en el sistema mecánico. Por ese motivo, si la mancha aparece debajo del propio auto de manera reiterada, lo recomendable es controlar el vehículo y determinar de dónde proviene la pérdida.
No todas las manchas que aparecen sobre el piso corresponden necesariamente a aceite del motor. Los automóviles utilizan diferentes líquidos, como refrigerante, líquido de frenos, fluido de transmisión o agua proveniente del sistema de aire acondicionado. El color, la textura y el lugar donde aparece la pérdida pueden ayudar a identificarla, aunque ante cualquier duda lo aconsejable es realizar una revisión mecánica.
El principal problema de una mancha aceitosa sobre el pavimento es la reducción de la adherencia de los neumáticos. El aceite genera una película entre la goma y la superficie, disminuyendo considerablemente el agarre. El riesgo aumenta durante una frenada, una aceleración brusca o al tomar una curva.
Para las motos el peligro puede ser todavía mayor. Al circular solamente sobre dos ruedas, una pérdida repentina de adherencia puede provocar que la motocicleta se deslice casi inmediatamente. Por esta razón, ante una mancha visible en el camino conviene evitar realizar maniobras bruscas y, siempre que sea posible hacerlo con seguridad, pasar por una zona limpia del asfalto.
También hay que extremar las precauciones cuando comienza a llover. El agua puede mezclarse con restos de aceite, combustible y otras sustancias acumuladas sobre la calzada, creando una superficie especialmente resbaladiza durante los primeros minutos de lluvia. En esas condiciones resulta fundamental reducir la velocidad y aumentar la distancia respecto del vehículo que circula adelante.
Si no existe posibilidad de esquivar la mancha sin realizar una maniobra peligrosa, lo mejor es mantener la trayectoria y evitar frenar o acelerar bruscamente mientras se pasa por encima. Girar el volante repentinamente para evitarla puede resultar incluso más riesgoso si existen vehículos circulando al costado.
Además del riesgo vial, una pérdida constante de aceite puede ser una advertencia de un problema mecánico serio. Un motor que funciona con un nivel insuficiente de lubricante puede sufrir daños importantes y costosos.
Por eso, una mancha de aceite sobre la calle no debería ser ignorada. Para quien circula representa una zona con menor adherencia que conviene evitar con anticipación; y para quien descubre una mancha debajo de su propio vehículo, puede ser la primera señal de que llegó el momento de llevarlo al taller.
