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Qué significa poner el freno de mano, para qué sirve y cómo se hace

Es uno de los sistemas más básicos y necesarios de cualquier vehículo, aunque muchas veces se utiliza de manera automática sin conocer bien su función.

06 de septiembre, 2026 | 14.30
Qué significa poner el freno de mano, para qué sirve y cómo se hace

El freno de mano, también conocido como freno de estacionamiento, es un sistema diseñado principalmente para mantener el vehículo inmóvil una vez que está detenido. Su función es evitar que el auto se desplace por sí solo, especialmente cuando queda estacionado en una pendiente, aunque también debe utilizarse en superficies completamente planas.

En los vehículos tradicionales suele accionarse mediante una palanca ubicada entre los asientos delanteros. Al levantarla, un mecanismo aplica presión sobre las ruedas traseras para impedir su movimiento. Sin embargo, en los autos más modernos es cada vez más habitual encontrar un freno de estacionamiento eléctrico, que reemplaza la palanca por un botón.

Poner el freno de mano significa, entonces, activar ese sistema antes de abandonar el vehículo. Es una medida de seguridad fundamental, ya que dejar el auto únicamente sostenido por la caja de cambios puede generar esfuerzos innecesarios sobre algunos componentes y no ofrece la misma protección ante un eventual desplazamiento.

En un auto con freno de mano convencional, el procedimiento es sencillo. Primero hay que detener completamente el vehículo utilizando el pedal de freno. Luego, mientras se mantiene presionado, se debe levantar la palanca del freno de mano hasta que quede correctamente trabada. Después puede soltarse progresivamente el pedal.

En los vehículos con caja manual, además es recomendable dejar una marcha colocada. En una superficie plana suele utilizarse primera o marcha atrás. Si el auto queda estacionado en una pendiente, esta medida funciona como una protección adicional en caso de que el freno de estacionamiento falle.

En los automáticos, el procedimiento incluye colocar la transmisión en posición P —Parking—. Una práctica aconsejable consiste en detener el auto, mantener el pedal de freno presionado, activar el freno de estacionamiento y recién después seleccionar la posición P. De esta manera, el peso del vehículo queda apoyado principalmente sobre el freno y no exclusivamente sobre el mecanismo de bloqueo de la transmisión.

Para quitarlo, el procedimiento también depende del sistema. En una palanca tradicional hay que presionar ligeramente el pedal de freno, levantar apenas la palanca, apretar su botón y bajarla por completo. En los sistemas eléctricos generalmente alcanza con presionar el botón correspondiente, aunque algunos vehículos lo desactivan automáticamente al comenzar la marcha.

Uno de los errores más comunes es circular con el freno de mano parcialmente activado. Esto puede provocar calentamiento excesivo, desgaste prematuro de las pastillas o cintas de freno y, en casos extremos, daños en el sistema.

También debe prestarse atención a las pendientes. Si el vehículo queda estacionado en una subida o bajada pronunciada, además de utilizar el freno de mano y la marcha correspondiente, conviene orientar las ruedas de manera que, ante un desplazamiento accidental, el auto no termine avanzando hacia la calle.

En definitiva, colocar el freno de mano no es solamente un hábito: es una medida de seguridad básica. Utilizarlo correctamente cada vez que se estaciona ayuda a evitar movimientos involuntarios, reduce esfuerzos sobre la transmisión y aporta una protección adicional tanto para el vehículo como para quienes se encuentran alrededor.

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