El Renault Mégane es uno de los modelos de autos que marcaron la presencia de la marca francesa en Argentina durante finales de los años 90 y buena parte de los 2000. Pensado como un vehículo del segmento mediano, combinó espacio interior, confort y una amplia variedad de versiones. Aunque actualmente ya no se comercializa como 0 km en el país, todavía es habitual encontrarlo en las calles y dentro del mercado de usados.
La historia comenzó en Europa a fines de 1995, cuando Renault presentó al Mégane como reemplazante del exitoso Renault 19. El proyecto fue pensado para dar origen a diferentes tipos de carrocería sobre una misma base, desde hatchback y sedán hasta coupé, cabriolet, monovolumen y rural. A la Argentina llegó oficialmente en 1997, apenas dos años después de su estreno mundial.
Su lanzamiento local tuvo además una particularidad importante: el primer Mégane se fabricó en Argentina. Renault produjo las variantes hatchback de cinco puertas y sedán en la histórica planta de Santa Isabel, Córdoba. Para poner en marcha el proyecto, la compañía realizó una inversión de aproximadamente 120 millones de dólares. Su presentación oficial se concretó en septiembre de 1997, en un evento realizado en el Jockey Club de San Isidro.
Estéticamente, el Mégane de primera generación tenía un diseño muy característico. El hatchback presentaba una extensa caída del techo que terminaba en un gran portón posterior, mientras que adelante se destacaban los faros horizontales y las dos pequeñas entradas de aire ubicadas a los costados del rombo. El sedán mantenía gran parte de esa identidad, pero agregaba un enorme baúl de 510 litros, una característica que lo convertía en una alternativa especialmente interesante para uso familiar.
La oferta mecánica también fue uno de sus puntos fuertes. A lo largo de su primera generación argentina existieron versiones con motor naftero 1.6 de 90 CV, 2.0 de 115 CV y un 1.9 turbodiésel de 98 CV. A fines de 1999 llegó una importante actualización estética, conocida popularmente como Mégane Fase 2, que además incorporó el conocido motor K4M 1.6 16 válvulas de 110 CV, que posteriormente utilizaron numerosos modelos de Renault.
Dependiendo de la versión y el nivel de equipamiento, el modelo también podía sumar elementos como aire acondicionado, levantavidrios eléctricos, espejos eléctricos, faros antiniebla, frenos ABS y doble airbag. Para finales de los años 90, especialmente en las variantes superiores, esto permitía posicionarlo como un auto moderno y confortable dentro del segmento C.
La historia no terminó con aquella primera generación. En 2005 llegó el Mégane II, ya importado, con un diseño mucho más rupturista y elementos novedosos como la tarjeta de acceso y arranque. A fines de 2010 desembarcó el Mégane III, procedente de Turquía, mientras que el sedán pasó a ocupar otro lugar dentro de la gama bajo el nombre Fluence.
Finalmente, el Mégane III dejó el mercado argentino en 2017 y la cuarta generación nunca llegó oficialmente al país. Así se cerraron dos décadas de presencia continua de un modelo que pasó por tres generaciones y que tuvo una importancia especial: el primer Mégane no solamente llegó a Argentina, sino que fue uno de los grandes productos fabricados por Renault en Córdoba durante los años 90 y 2000.
