No se vende en concesionarios, no comparte realmente la mecánica de un sedán convencional y buena parte de sus características permanece en secreto. El automóvil presidencial de Estados Unidos, conocido mundialmente como “The Beast” —“La Bestia”—, es una enorme limusina desarrollada por General Motors bajo los requisitos de seguridad del Servicio Secreto.
Actualmente es uno de los vehículos utilizados para transportar al presidente Donald Trump durante actos oficiales y desplazamientos de máxima seguridad.
La generación actual apareció públicamente por primera vez en septiembre de 2018.
Aunque luce el emblema de Cadillac y posee elementos estéticos inspirados en modelos de la marca, no es simplemente una versión alargada de un auto convencional.
Su carrocería fue diseñada específicamente para esta función y debajo utiliza soluciones derivadas de vehículos pesados.
¿Por qué le dicen “La Bestia”?
El apodo está directamente relacionado con sus enormes dimensiones y nivel de protección.
General Motors señala que el término comenzó a utilizarse para la limusina presidencial desarrollada en 2001 durante el gobierno de George W. Bush.
Aquella generación ya se alejaba considerablemente de un auto convencional: era un vehículo diseñado desde cero bajo las exigencias del Servicio Secreto.
El nombre terminó sobreviviendo a todas sus sucesoras.
¿Cuánto pesa?
Aquí aparece una de las mayores particularidades.
El peso oficial no está publicado por razones de seguridad.
Estimaciones difundidas sobre la generación actual la sitúan aproximadamente entre 6.800 y 9.000 kilos, varias veces más que una limusina convencional.
Gran parte de ese peso proviene del blindaje y de los sistemas de protección.
La información técnica exacta sobre el espesor de los vidrios, las puertas o la estructura tampoco se hace pública.
Puede seguir circulando con los neumáticos dañados
Algunas características sí fueron confirmadas por integrantes del Servicio Secreto.
Las ruedas cuentan con sistemas tipo run-flat, diseñados para permitir que el vehículo continúe moviéndose incluso si los neumáticos resultan seriamente dañados.
También posee sistemas redundantes en componentes esenciales. Por ejemplo, dispone de una bomba auxiliar de combustible para mantener el motor funcionando si la principal falla.
La prioridad absoluta no es la velocidad, sino conseguir que el presidente pueda abandonar rápidamente una zona peligrosa.
Es una oficina presidencial sobre ruedas
El habitáculo tampoco funciona como el de una limusina tradicional.
Posee sistemas de comunicaciones protegidos que permiten mantener al presidente conectado con su equipo mientras está en movimiento.
Además, el mandatario nunca viaja solamente acompañado por “La Bestia”.
La limusina forma parte de una enorme caravana de vehículos del Servicio Secreto, comunicaciones, seguridad y asistencia médica.
Incluso suelen circular varias limusinas visualmente idénticas para dificultar saber exactamente en cuál viaja el presidente.
Por eso “La Bestia” es mucho más que un Cadillac blindado.
Es una auténtica fortaleza móvil diseñada alrededor de una única prioridad: mantener protegido y comunicado al presidente de Estados Unidos incluso durante una situación de emergencia.
