La Unión Europea (UE) propuso este miércoles que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” del bloque, una figura que todavía no existe formalmente en los tratados europeos. Lo anunció la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su discurso anual de balance de la Unión ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo.
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El primer ministro canadiense, Mark Carney, fue el invitado de honor de la sesión y recibió el anuncio entre aplausos de los eurodiputados. La iniciativa pretende profundizar los vínculos entre Bruselas y Ottawa en áreas estratégicas, en un momento marcado por las tensiones comerciales con Estados Unidos y el deseo europeo de acercarse a otros actores internacionales.
"Queremos elevar las relaciones con Canadá al máximo nivel posible y abrirle las puertas para que se convierta en el primer miembro asociado de la UE", afirmó Von der Leyen frente al Parlamento Europeo. Todavía no hubo una reacción oficial de parte de Estados Unidos ni del presidente Donald Trump al respecto.
Qué implica la asociación entre Canadá y la Unión Europea
El estatus de miembro asociado no está contemplado actualmente en ningún tratado de la Unión Europea. A diferencia de una adhesión plena, que requiere la aprobación unánime de los 27 Estados miembros y la adopción del conjunto de normas comunitarias, la asociación podría diseñarse específicamente para un país considerado estratégico.
Por el momento, Bruselas y Ottawa no establecieron qué competencias se compartirían, qué instituciones deberían aprobar el eventual acuerdo ni cuál sería el calendario para avanzar. Una fórmula similar había sido analizada anteriormente para Ucrania y el Reino Unido después del Brexit, pero nunca llegó a concretarse.
Entre las posibilidades mencionadas aparece una mayor facilidad para que ciudadanos canadienses puedan vivir y trabajar en Europa sin necesidad de visado. El eventual esquema también podría ampliar el acceso al mercado europeo más allá del Acuerdo Económico y Comercial Global, conocido como CETA, vigente desde 2017.
La propuesta también contempla profundizar la cooperación en sectores considerados estratégicos, entre ellos la fabricación avanzada, tecnología, defensa, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica y ciberseguridad. Canadá cuenta con importantes recursos minerales y energéticos, mientras que la UE busca reducir su dependencia externa en insumos considerados esenciales.
El trasfondo de la propuesta europea
El acercamiento ocurre mientras Canadá busca reducir su dependencia económica de Estados Unidos. Según la información presentada durante el discurso, alrededor del 70% de las exportaciones canadienses tienen como destino el mercado estadounidense y los aranceles impulsados por el gobierno de Trump generaron nuevas presiones sobre la economía del país.
Para el gobierno de Carney, la diversificación comercial aparece como uno de los ejes de su estrategia económica. La asociación con Europa podría abrir nuevos canales comerciales y productivos sin implicar una ruptura de los vínculos que Ottawa mantiene con Washington.
Del lado europeo, uno de los principales intereses está relacionado con el acceso a materias primas críticas. Von der Leyen señaló que la UE depende en más de un 80% de China para obtener estos recursos, por lo que Canadá aparece como un posible socio para diversificar los suministros y fortalecer además la cooperación en defensa y seguridad en el Ártico.
En paralelo, Von der Leyen propuso crear un “Consejo Europeo de Seguridad” integrado por la UE, Canadá, Noruega y el Reino Unido. La iniciativa apunta a profundizar la coordinación en materia de seguridad y defensa entre estos países.
