Un potente fenómeno meteorológico de El Niño podría empujar a casi 49 millones de personas adicionales a una situación de inseguridad alimentaria aguda en las regiones más vulnerables del planeta para finales del próximo año, según alertó este miércoles el Programa Mundial de Alimentos (PMA). El organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas indicó que existe un 81% de probabilidades de que se desate un episodio de extrema intensidad, con temperaturas en la superficie del mar en sus niveles más cálidos desde 1982, lo que podría convertirlo en el evento climático de este tipo más fuerte registrado desde 1950.
A partir de un relevamiento exhaustivo en 45 países en desarrollo, la agencia estimó que la cifra total de personas en inseguridad alimentaria crítica o peor se elevará a 274 millones, lo que representa un salto del 22% respecto de los indicadores actuales. Entre las zonas geográficas más expuestas se destacan América Central, el sur de África, el Caribe y Sudamérica, región en la que se calculan más de 12 millones de personas adicionales expuestas a la escasez de alimentos debido a sequías prolongadas, retrasos en los monzones y precipitaciones irregulares.
Desde el Servicio de Análisis de Seguridad Alimentaria del PMA explicaron que, aunque los mercados mundiales de granos ingresaron a este período con un nivel de reservas relativamente sólido tras las cosechas de 2025, el persistente conflicto bélico en Oriente Medio y las eventuales pérdidas agrícolas regionales pueden generar severas presiones alcistas en los precios. Esta combinación de factores encarecerá el costo de la canasta básica y complicará aún más el acceso al alimento en los hogares vulnerables, amenazando con desatar episodios de hambre a gran escala similares a los registrados en crisis históricas.
Asimismo, la cúpula del organismo de la ONU expresó su profunda preocupación por el recorte de financiamiento internacional aplicado por donantes europeos y estadounidenses durante el último año, una situación que obligó a reducir drásticamente la realización de encuestas a hogares y el monitoreo de datos en territorio. En ese sentido, los analistas de la agencia remarcaron que limitar el seguimiento presupuestario justo cuando se desencadena una amenaza climática de esta magnitud dificulta la detección temprana de crisis incipientes, por lo que instaron a las potencias y organizaciones humanitarias a acelerar las partidas de acción anticipatoria y la entrega de asistencia directa en efectivo para amortiguar el impacto en las poblaciones en riesgo.
Con información de Reuters
