Alemania permanece a la expectativa este domingo por las elecciones regionales que están celebrándose en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, al noreste del país, y en Berlín, con dos escenarios distintos: mientras que en la primera la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se impone con creces, en la capital nacional la izquierda radical de Die Linke ganaría con amplia diferencia al dejar atrás a la Democracia Cristiana (CDU), el partido del primer ministro Friedrich Merz, y a la AfD, que igualmente creció en comparación a 2023. El premier alemán calificó como "un desastre" el resultado de su espacio, aunque aseguró que no renunciará al Gobierno.
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De acuerdo a los datos revelados por France 24 y Agencia EFE, sólo en Mecklemburgo la ultraderecha obtiene entre un 37 y un 38% de los votos y dejaría atrás a los socialdemócratas (SPD) por un punto, quienes se quedarían con el 36%. Los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de Merz, se hundieron en un escueto 5%.
En tanto, en la capital germana los resultados quedan al revés, con un cómodo triunfo del ultraizquierdista Die Linke, que sacaría entre el 25% y el 26% de los votos. El segundo puesto sería para los democristianos de Merz con el 20%, quedándose la ultraderecha en un relegado tercer puesto con el 14%. Sin embargo es un resultado optimista para la AfD, que en 2023 había sacado apenas un 9%.
Merz reconoció el "desastre" de su partido pero se niega a renunciar
Merz salió a hablar este domingo y reconoció el "desastre electoral" de su espacio en el noreste alemán. Aunque prometió seguir adelante con su programa político, anunció que convocará una reunión de su partido una vez termine la jornada electoral de hoy.
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"Al resultado en Mecklemburgo-Antepomerania no podemos maquillarlo. Es un desastre", dijo Merz en la sede de la CDU en Berlín, después de conocerse los primeros boca de urna, según los cuales los conservadores obtuvieron el peor resultado de la CDU en unas elecciones regionales. También se refirió a la derrota de su partido en Berlín frente a Die Linke, donde hace tres años había ganado cómodamente junto al Partido Socialdemócrata.
"En nuestra capital, aquí en Berlín, Stefan Evers asumió el relevo como candidato principal en una situación muy difícil y entró directamente en la campaña electoral. Con plena dedicación y gran compromiso, condujo a la CDU a un resultado digno", opinó Merz.
La popularidad de Merz continúa cayéndose en picada
A estas dos derrotas se sumó la bajísima popularidad de Merz que, de acuerdo a las encuestas, lo convirtió en el canciller con menos aceptación popular desde la fundación de la República Federal de Alemania en 1989, con apenas un 10% de apoyo.
Merz admitió que, tanto en las campañas de Mecklemburgo y de Berlín, lo que no ayudó fue precisamente su baja popularidad y la del Gobierno de coalición formado por conservadores y socialdemócratas. Aseguró que ambos partidos tuvieron que hacer una campaña "en parte bajo condiciones muy difíciles", también porque "el viento favorable procedente de Berlín no estuvo presente".
Sobre el final de su discurso, Merz aseguró que una parte del problema es que "la confianza en las instituciones está disminuyendo" y que las mismas "son socavadas activamente por partidos radicales tanto de izquierda como de derecha". En esa línea, agregó que "Alemania es un Estado que se ha vuelto demasiado complicado y tiene una economía que se encuentra en medio de una profunda transformación", por lo que el tono en la sociedad "se ha vuelto más áspero y menos conciliador".
Por otro lado, advirtió que la respuesta del Gobierno no puede ser "hablar continuamente de todo lo bueno como si fuera malo. La respuesta tiene que ser preparar a nuestro país para el futuro", insistió, y prometió que "asumirá esa tarea", dejando de lado rumores de posible dimisión.
"Lo que hay que hacer ahora requiere valentía, firmeza y paciencia. Yo aportaré todo ello como presidente de la CDU y, sobre todo, como canciller de nuestro país", señaló Merz, y concluyó: "Quiero que nuestro país vuelva a ser un país de renovación y de nuevos comienzos. Quiero que nuestro país vuelva a confiar en su propia fuerza. Quiero que en nuestro país la promesa de progreso social y prosperidad se cumpla también, y precisamente, para los jóvenes", añadió.
