Los científicos Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel ganaron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2026 por sus "descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y la optogenética". Se trata del descubrimiento del uso de la luz para estudiar las células y las neuronas, según anunció este lunes la institución que otorga el galardón.
Los galardonados en Medicina son seleccionados por la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, y reciben un premio de 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), suma que se reparte en caso de haber varios ganadores. Los premios se entregarán en ceremonias en Estocolmo el 10 de diciembre. "Los galardonados han sentado las bases de una nueva era en la neurociencia", según informó la academia, ya que este método se está utilizando actualmente en laboratorios de todo el mundo para desvelar los misterios del cerebro.
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El premio de Medicina es el primero de los Nobel que se anuncia esta semana; los galardonados en las categorías de Física, Química, Literatura y Paz se darán a conocer en los días previos al viernes. El Nobel de Medicina del año pasado se concedió conjuntamente a Mary Brunkow y Fred Ramsdell, de Estados Unidos, y a Shimun Sakaguchi, de Japón, por sus descubrimientos relacionados con la tolerancia inmunitaria periférica.
Qué es la optogenética
Según explicó el comité, la optogenética es “un método que permite mostrar cómo las células nerviosas moldean los recuerdos, las emociones y los comportamientos en el cerebro vivo”. “Peter Hegemann y Georg Nagel descubrieron una proteína extraordinaria, la canalrodopsina, en un alga unicelular. Karl Deisseroth transformó dicha proteína en un interruptor controlado por luz para las células nerviosas”, señaló el comunicado del Premio Nobel y remarcó: “Los galardonados han sentado las bases de una nueva era en la neurociencia”.
En tanto, se indicó que los científicos introducen las proteínas sensibles a la luz de las algas en algunas células del cerebro, después utilizan un haz luminoso para hacer que esas neuronas se activen o se apaguen y el resultado es una herramienta de una precisión extraordinaria para estudiar cómo los circuitos neuronales producen el movimiento, los recuerdos, las emociones o el comportamiento y también para manipularlos.
En ese sentido, se señaló que, con esta técnica, ya es posible, por ejemplo, borrar o restaurar recuerdos del cerebro de ratones solo con luz, mientras que el trabajo de los tres científicos permitió desarrollar una tecnología que hoy utilizan laboratorios de todo el mundo.
