El papa León XIV reapareció a través de un mensaje transmitido durante la misa de clausura del encuentro eclesial celebrado en el Vaticano por el décimo aniversario de Amoris laetitia, la exhortación apostólica del papa Francisco sobre el amor en la familia. En su homilía, leída el miércoles 14 de octubre por el cardenal Luis Antonio Tagle, el pontífice llamó a la Iglesia católica a llevar a la práctica las orientaciones pastorales del documento y a fortalecer los vínculos familiares a partir del amor, la fe y la oración.
La ausencia de León XIV en la celebración se debió a que permanece internado en el hospital Gemelli de Roma, donde se recupera de una intervención quirúrgica realizada el martes para extirparle un “pequeño nódulo localizado” en el pulmón. Ante esta situación, Tagle, nuevo decano del Colegio Cardenalicio y pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, presidió la liturgia y leyó el mensaje preparado por el Sumo Pontífice.
Durante la homilía, el Papa destacó la importancia de transformar las enseñanzas de Amoris laetitia en acciones concretas dentro de las comunidades cristianas. “Hoy, al celebrar la Eucaristía, ofrecemos al Señor los frutos del trabajo que hemos realizado sobre Amoris laetitia, y procuramos asimilar sus riquezas y poner en práctica su guía pastora”, expresó en el texto leído por el cardenal. De esta manera, León XIV insistió en que la reflexión sobre la familia debe traducirse en un compromiso cotidiano que abarque tanto la vida doméstica como la misión evangelizadora de la Iglesia.
El mensaje de León
Asimismo, el pontífice definió a la familia como “una unión afectiva, espiritual y sacrificial” y como “un símbolo del amor de Dios”. En ese sentido, sostuvo que las familias y las comunidades cristianas necesitan madurar en el amor, al que señaló como fundamento de la convivencia familiar. También subrayó la importancia de educar en las virtudes, especialmente en la castidad, a la que calificó como un elemento “invaluable para el crecimiento genuino del amor entre las personas.
Por otra parte, León XIV puso el foco en el testimonio que ofrecen padres e hijos, jóvenes y adultos mayores, al considerar que sus experiencias y acciones contribuyen a transmitir el Evangelio en todo el mundo. A partir de esta perspectiva, alentó a los fieles a cumplir el mandamiento de Jesús de amarse unos a otros, con el objetivo de consolidar una Iglesia entendida como una “familia de familias”, expresión utilizada anteriormente por el papa Francisco.
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En relación con el acompañamiento pastoral, el Santo Padre remarcó que las personas más vulnerables y aquellas que atraviesan situaciones difíciles deben recibir especial atención. Según expresó en su homilía, es necesario que estén “rodeados de afecto y protegidos de los juicios”, en una exhortación que destacó la importancia de construir comunidades capaces de acompañar sin excluir ni condenar.
A su vez, el Papa reafirmó la postura de la Iglesia sobre la defensa de la vida y la apertura a la maternidad y la paternidad. En particular, destacó “los valores de la apertura a la vida y el respeto por la vida desde la concepción hasta la muerte natural”. En esa línea, advirtió que el futuro de la sociedad depende también de la fortaleza de las familias, de su disposición a recibir el don de los hijos y de su compromiso con la educación y el desarrollo de las nuevas generaciones.
Como parte de su mensaje, León XIV también exhortó a recuperar las prácticas religiosas en el hogar, especialmente la oración familiar y la participación conjunta en la misa dominical. “Por lo tanto, animo encarecidamente a todos a redescubrir y fomentar estas prácticas”, afirmó.
La celebración incluyó, además, un momento dedicado a la comunión entre las Iglesias y la Santa Sede. Por mandato especial del Papa, el cardenal Tagle proclamó públicamente la comunión eclesiástica concedida al patriarca de Bagdad de los caldeos, Pablo III Nona, elegido en abril de este año. Al respecto, explicó que la comunión de un patriarca con el sucesor de san Pedro representa una antigua práctica que expresa la unidad en la fe y la caridad entre las Iglesias y la sede de Roma.
Tagle concluyó la homilía con una invitación a encomendar a todas las familias y a la Iglesia a la Sagrada Familia de Nazaret, y retomó la oración incluida por Francisco al final de Amoris laetitia. El texto pidió que los hogares sean espacios de comunión, oración y aprendizaje del Evangelio, y que ninguna familia vuelva a experimentar violencia, rechazo o división.
