El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, celebró la firme declaración emitida por potencias occidentales contra el reinicio del proyecto colonizador israelí en Cisjordania. Sin embargo, el líder palestino urgió a la comunidad internacional a ir más allá de la condena discursiva y aplicar sanciones o mecanismos de presión efectiva que fuercen al Gabinete de Benjamin Netanyahu a congelar sus planes de expansión.
A través de un comunicado difundido por la agencia oficial WAFA, Abbas acogió con satisfacción el documento firmado por los gobiernos de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Canadá y Noruega —al que luego se sumaron países como España y Bélgica—, en el que ratificaron la ilegalidad de las colonias judías en los territorios ocupados y advirtieron que la iniciativa rompe con la viabilidad de la solución de dos Estados. Pese al respaldo diplomático, el dirigente de Ramala fue categórico al exigir que los gobiernos europeos "traduzcan sus posiciones políticas en medidas prácticas y concretas para impedir la aplicación del plan E1, poner fin a todas las actividades de asentamiento y detener el terrorismo de los colonos".
El foco del conflicto diplomático se centra en la franja conocida como la zona E1, ubicada al este de Jerusalén. De concretarse la edificación proyectada por el Ejecutivo israelí, se uniría el gran asentamiento de Maale Adumim con la ciudad santa, lo que aislaría por completo a Jerusalén Este del resto de Cisjordania y dividiría el territorio palestino en dos sectores inconexos, imposibilitando la contigüidad geográfica de un futuro Estado soberano. Para la Autoridad Palestina, este movimiento representa un "paso extremadamente peligroso" que violará de forma flagrante las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el derecho internacional.
En su declaración conjunta, los siete países firmantes calificaron el proyecto colonizador del gobierno israelí como "inaceptable" y advirtieron que la insistencia en la ocupación no solo dinamita las perspectivas de paz en la región, sino que socavará aún más la reputación e inserción internacional de Tel Aviv en el escenario global.
Con información de EuropaPress.
