El gobierno de la República Islámica de Irán rechazó en los términos más enérgicos la declaración de "guerra económica" y el lanzamiento de la denominada operación "Día D económico" anunciados por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al catalogar la nueva batería de sanciones unilaterales como un acto explícito de "terrorismo económico" y un "crimen contra la humanidad". A través de sus principales voceros diplomáticos, Teherán sostuvo que la embestida de la Casa Blanca constituye una maniobra geopolítica destinada a encubrir las severas dificultades financieras que atraviesa Washington y advirtió que la estrategia de asfixia comercial está destinada a sumar un nuevo fracaso a la lista de intervenciones norteamericanas en la región.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, utilizó sus canales oficiales para desestimar el alcance de las medidas punitivas y cuestionar la retórica empleada por la administración estadounidense. "El llamado 'Día D Económico' es una cortina de humo ante la propia crisis de Estados Unidos: una deuda sin precedentes y costes de intereses disparados. Doblar la apuesta en políticas fallidas solo traerá más derrotas y la enemistad de los iraníes", afirmó el jefe de la diplomacia persa, al tiempo que remarcó que las decisiones unilaterales de Washington representan una amenaza directa para la estabilidad de la economía global y la soberanía de las naciones.
En el mismo sentido se pronunció el viceministro de Exteriores, Kazem Qaribabadi, quien analizó el giro en la estrategia estadounidense como una admisión implícita del estancamiento de sus opciones militares en Oriente Medio. Qaribabadi enfatizó que las autoridades de Washington incurren de manera recurrente en errores de cálculo que las obligan a profundizar sus propias derrotas. "La guerra militar no dio resultado; ahora han llamado a la siguiente derrota 'guerra económica'", señaló el funcionario, cuestionando además las gestiones del ejecutivo norteamericano ante sus aliados internacionales para aislar a la economía iraní.
Por medio de un comunicado oficial difundido por la cancillería, el Ejecutivo iraní condenó formalmente la retórica de Trump, quien prometió una embestida "devastadora" contra el comercio petrolero, las casas de cambio y las rutas financieras del país. Desde Teherán subrayaron que la declaración de "guerra económica" se concretó el 19 de agosto, jornada en la que se conmemora el aniversario del golpe de Estado de 1953 que derrocó al primer ministro Mohamad Mosadeq con la intervención de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y el Reino Unido. Para el gobierno persa, este gesto evidencia "la animadversión y la hostilidad" sostenida por los dirigentes norteamericanos hacia la población iraní a lo largo de las últimas siete décadas.
En el tramo final del documento, la diplomacia iraní instó a la comunidad internacional a no permanecer indiferente frente a lo que consideró un atropello al derecho internacional y a las normas de convivencia entre las naciones. A pesar de la severidad de los bloqueos anunciados por la Casa Blanca, el gobierno de Irán aseguró que las presiones no lograrán el objetivo de forzar su rendición ni condicionarán las decisiones estratégicas de su administración. "Las sanciones ilegales e inhumanas no tendrán ningún efecto sobre la determinación de los iraníes de proteger la independencia, la dignidad y la soberanía nacional", concluyó el comunicado, ratificando que el país utilizará todos los recursos diplomáticos y económicos a su alcance para neutralizar las medidas dispuestas por Washington.
Con información de EuropaPress.
