En el marco de las tensiones entre Estados Unidos y Europa por la soberanía de Groenlandia, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aseguró que la isla "no es una parte natural" del reino danés, definiéndola como "sólo una conquista colonial" del país europeo. Además negó las acusaciones del presidente Donald Trump sobre las presuntas pretensiones territoriales de Rusia en la isla.
Tras la intervención militar estadounidense en Venezuela, el presidente Trump escaló su retórica belicista al afirmar que Groenlandia debe ser parte de Estados Unidos "por una cuestión de seguridad nacional" de la potencia norteamericana, mientras que acusó a China y Rusia de haber "llenado de barcos" los alrededores a la isla. Groenlandia representa una región clave por su ubicación en el Ártico y por sus potenciales recursos naturales. En ese contexto, las autoridades de Groenlandia y de Dinamarca se reunieron con Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, para negociar una desescalada la cual no prosperó: la Casa Blanca insiste en su deseo de anexionarse el territorio y la Unión Europea encendió las alarmas.
Tras esto, Moscú buscó despegarse de cualquier intento de avance sobre Groenlandia, pero al mismo tiempo aprovechó la coyuntura para reabrir la discusión sobre el legado colonial europeo. Para Rusia, el caso de la isla evidencia un problema más amplio, ligado a territorios que aún conservan vínculos heredados de procesos históricos colonialistas.
"En principio, Groenlandia no es una parte natural de Dinamarca, ¿verdad?", afirmó Lavrov durante una conferencia de prensa. Según el jefe de la diplomacia rusa, la isla tampoco fue "una parte natural de Noruega" y su incorporación a la órbita danesa respondió a un proceso de colonización.
"Es una conquista colonial. El hecho de que los habitantes ahora estén acostumbrados y se sientan cómodos es otra cuestión", agregó, marcando una diferencia entre la situación actual de la población y el origen histórico del control del territorio.
"Cada vez más grave": la descripción de Lavrov sobre el asunto Groenlandia
Lavrov sostuvo además que el debate sobre los antiguos territorios coloniales "se está volviendo cada vez más grave", una frase que fue leída como una crítica directa a las potencias occidentales y a su rol histórico en distintas regiones del mundo. En el caso de Groenlandia, Rusia considera que la discusión se intensifica por el interés estratégico que despierta el Ártico en un escenario atravesado por el deshielo y el cambio climático.
El canciller ruso además enfatizó en negar cualquier plan de Moscú sobre la isla. "No tenemos nada que ver con los planes de capturar Groenlandia", aseguró, y remarcó que Estados Unidos "sabe claramente" que ni Rusia ni China buscan tomar control del territorio. En esa línea, cuestionó la justificación esgrimida por Trump, basada en una supuesta amenaza rusa o china, y afirmó que esas versiones no cuentan con respaldo concreto y son desmentidas incluso por economistas y politólogos occidentales.
Lavrov también se refirió al rol de la OTAN y consideró que la situación en torno a Groenlandia debería resolverse "dentro de la alianza atlántica, al tratarse de una disputa entre Estados Unidos y sus socios europeos". Desde Moscú, insistieron en que Rusia no representa una amenaza para la isla ni para la región ártica en general, y rechazaron las acusaciones de Trump.
