El dólar operó con estabilidad luego de la publicación de datos favorables sobre la inflación al consumidor en Estados Unidos, los cuales impulsaron a los operadores a recortar sus expectativas respecto de un eventual incremento en los tipos de interés por parte de la Reserva Federal en su reunión de septiembre. Pese a desenvolverse en el estrecho rango de cotización característico de agosto, mes en el cual el volumen bursátil disminuye de manera considerable, la divisa estadounidense acumula un alza semanal del 0,4 % frente a una canasta de seis monedas internacionales, perfilándose hacia su primer avance semanal en tres semanas.
El informe oficial reveló que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Estados Unidos registró un aumento del 0,1 % en julio, en concordancia con los pronósticos del mercado. Esta desaceleración llevó a los inversores a reducir la probabilidad de una suba de tasas en septiembre al 40 %, cuando hace apenas una semana se ubicaba en el 54 %, según los datos arrojados por la herramienta FedWatch del grupo CME. El foco de los operadores se traslada ahora a la publicación del Índice de Precios al Productor (IPP) y al índice subyacente de consumo y gastos personales (PCE) del 26 de agosto, variable que suele constituir el indicador inflacionario de preferencia para la entidad monetaria.
En el ámbito de la conducción del banco central, analistas del mercado señalaron que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, prefiere considerar una batería más amplia de indicadores para sus decisiones financieras. "Nos encontramos en un contexto en el que la presidencia de Warsh en la Fed va a adoptar un enfoque más holístico respecto a la dinámica inflacionista, por lo que se irá ampliando el horizonte más allá del PCE subyacente como referencia de la inflación", explicó Jeremy Stretch, especialista de la firma CIBC Capital Markets.
En el mercado de divisas, el billete verde retrocedió levemente ante la moneda japonesa hasta situarse en 159,3 yenes, colocándose un 2,7 % por debajo de los máximos de cuatro décadas registrados a fines de julio cercanos a los 164 yenes, nivel que desencadenó una histórica intervención conjunta entre Estados Unidos y Japón. Por su parte, el euro avanzó hasta los 1,1537 dólares, mientras que la libra esterlina se mantuvo estable en 1,349 dólares tras conocerse un sorpresivo crecimiento de la economía británica durante junio, impulsado por la baja en las tarifas energéticas, las altas temperaturas y el inicio del Mundial de fútbol.
Con información de Reuters.
