Los precios del petróleo crudo registraron este jueves un fuerte salto superior al 2% en los mercados internacionales, revirtiendo la tendencia a la baja observada en las últimas jornadas. La disparada responde directamente al estancamiento de las conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán en el marco de la cumbre de las Naciones Unidas, sumado a la filtración de un ultimátum enviado por el régimen teheraní que exige a la Casa Blanca el levantamiento inmediato de su bloqueo naval.
El barril de crudo Brent ganaba 2,43 dólares para cotizar a 105,51 dólares. Durante las primeras horas de la operatoria, el indicador llegó a tocar un pico intradiario de 106,50 dólares al conocerse que Teherán fijó un plazo estricto de una semana para que la administración de Donald Trump cumpla con sus demandas públicas de seguridad. En paralelo, en la Bolsa de Nueva York, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) avanzaba un 1,89% hasta alcanzar los 93,90 dólares el barril.
El endurecimiento de la postura iraní volvió a poner en primer plano el riesgo de interrupciones físicas en las rutas marítimas clave de Medio Oriente, en especial el Estrecho de Ormuz, paso por el que circula una quinta parte del crudo mundial. "El mercado físico del petróleo está muy lejos de una situación totalmente normalizada", advirtió Priyanka Sachdeva, directora de análisis de mercado de la firma Phillip Nova. La especialista remarcó que el Brent mantiene una prima geopolítica y de rutas marítimas sensiblemente mayor que la del indicador norteamericano: "El crudo internacional está más directamente expuesto a las perturbaciones en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz, mientras que el WTI se beneficia más de un suministro estadounidense relativamente aislado".
Junto al repunte en el valor de la materia prima, la atención de los operadores financieros continúa fija en la incertidumbre sobre el sector de los refinados. Los futuros del gasóleo en Europa se mantuvieron en torno a máximos históricos frente a las especulaciones sobre un posible bloqueo norteamericano a las ventas externas de diésel por un plazo de 90 días.
A pesar de que un funcionario de la Casa Blanca desmintió oficialmente esa versión durante la jornada del miércoles, los analistas coinciden en que la sola posibilidad de que Washington aplique un sesgo proteccionista mantiene bajo alta presión al mercado europeo. En ese marco, diversos observadores internacionales advirtieron que un veto a los envíos de combustible contribuiría muy poco a aliviar los costos energéticos internos en Estados Unidos y, por el contrario, agravaría el desabastecimiento global y la fragilidad económica general.
Con información de Reuters
